Malla antigranizo: reflotan la idea de crear una fábrica con aporte estatal

Para los asesores del Ministerio de la Producción, si bien es necesario contar con un mecanismo que acerque este elemento a los pequeños y medianos productores, la posibilidad de que el Estado se haga cargo de la totalidad de la fabricación es algo económicamente inviable.
Desde hace años, después de cada granizada que termina con los sueños de cientos de pequeños y medianos productores de la provincia, la discusión en épocas de tormenta gira y se agota sobre dos puntos: la efectividad de los aviones de lucha activa contra el granizo y la necesidad de que la producción sea protegida con malla antigranizo.

En relación con el segundo ítem de discusión, también hace tiempo que se habla de la necesidad de que el Estado cuente con fabricación propia de malla antigranizo y que agilice los mecanismos para acercar este elemento de protección a todos los productores locales.

Sin embargo, cada vez que se ha iniciado la discusión sobre el tema, nunca se ha llegado a buen puerto.

Así, el gobierno de Celso Jaque no es la excepción y desde la cartera de Producción también se pretende echar mano a esta vieja idea, aunque con menos aspiraciones, ya que los especialistas en el tema agrícola que asesoran a las autoridades afirman que la posibilidad de que Mendoza corra con todos los gastos de fabricación de malla antigranizo es económicamente inviable.

los números. Mendoza cuenta en la actualidad con 250.000 hectáreas cultivadas y bajo riego, en estas tierras se encuentran forestales, frutales, hortalizas y vid.

De este total, la superficie protegida por la malla es mínima si tenemos en cuenta que para acceder a la compra de esta tela los productores necesitan acudir a préstamos del Fondo para la Transformación y el Crecimiento y los números de esta entidad muestran que la superficie protegida desde el 2004 a la fecha sólo alcanza a 6.525 hectáreas (ver aparte), es decir a casi 3 por ciento.

Estos bajos índices se comprenden mejor si se analiza el costo que tiene proteger una superficie cultivada con malla. En la actualidad, cubrir una hectárea de vid con tela antigranizo ronda los 30.000 pesos y cubrir una hectárea de frutales y hortalizas cuesta 53.000 pesos. De este modo, si se piensa en un campo de grandes dimensiones, la inversión es verdaderamente importante y la desvalorización que en los últimos años han tenido los productos agrícolas hacen que los pequeños y medianos empresarios no contemplen ni por asomo esta herramienta de protección.

Igualmente, otro número que no debe perderse de vista es el promedio de pérdidas por contingencia que maneja la Provincia, pues se estima que a raíz de granizo y heladas en el campo se pierden por año 20.000 hectáreas, es decir 8 por ciento de la totalidad de tierra cultivada.

la resiliencia productiva. Con estos números sobre el tapete, es que los expertos que asesoran a las autoridades del Ministerio de la Producción afirman y apuntan a incentivar mecanismos que mejoren la resiliencia productiva.

"La resiliencia productiva es la capacidad que tiene el productor para enfrentar una contingencia y no ver afectado su futuro, es decir, poder asumir las pérdidas sin quebranto", explicó Cristian Correa, asesor del Ministerio de la Producción.

"Lo que ocurre es que desde hace años, la resiliencia no existe, el productor es golpeado año a año y no puede levantarse y mucho menos invertir en mejoras. Desde el Estado se lo ayuda con herramientas como el Seguro Agrícola, las emergencias, el combustible y los químicos, pero estos son parches y no una solución de fondo al tema", afirmó el especialista.

De este modo, las contingencias climáticas sólo vienen a desenmascarar un problema mucho más grave y que se relaciona con la falta de estructuras productivas rentables que permitan que el productor se inserte en el mercado, venda a buen precio su producto y pueda enfrentar una pérdida sin que esto signifique herir años futuros de producción.

Así, desde Producción se pretende poner en funcionamiento antes de que finalice el 2010 un programa de mitigación del impacto de la contingencia climática, en el que se evalúa acercar la malla antigranizo a los productores y reestructurar el seguro agrícola, aumentando sus valores pero con la participación no sólo de la provincia, sino también de la Nación y de los mismos productores (ver aparte).

Igualmente, se esta trabajando con Repsol-YPF en la generación de un nuevo tipo de combustible para repeler heladas y con algunas universidades para fabricar quemadores.

Ya en un ámbito más técnico, también se evalua la creación de una entidad que otorgue microcréditos y fortalezca al tarea realizada por el Fondo de la Transformación y el Crecimiento. "Se trataría de una herramienta financiera con aportes provinciales y nacionales para productores chicos y que no pueden asumir las tasas de montos mayores, una especie de banco de los pobres, en los que incluso los municipios pueden aportar la garantía", detalló Correa.

Pero todas estas medidas son posibles en cuanto la producción de los trabajadores rurales sea rentable y tenga un nicho de comercialización.

"Obviamente, estas medidas se tienen que acompañar con mesas productivas, que permitan que lo que el productor puso debajo de la malla antigranizo, se pueda vender y recuperar la inversión. Para esto estamos impulsando con mucha dificultad el asociativismo y la reconversión productiva que permita que los productos generados aquí tengan ubicación rentable en el mercado", reflexionó el asesor oficial.

el sueño de fabricación propia. Con estos números sobre la mesa, la idea de instalar una fábrica de malla a nivel provincial pierde fuerza. Sólo podría darse con un aporte del Estado.

Según los cálculos, a Mendoza le costaría 8 millones de dólares levantar una planta ensambladora de malla y sería ensambladora, porque los materiales de la malla, es decir su materia prima, sólo se fabrican en el exterior, aquí sólo se procede al hilado y el armado de la estructura.

"En Mendoza sólo se pueden abaratar costos, es decir asociarnos quizás con fábricas que ya existen y, a través de un sistema de subsidios, abaratar postes, quizás alambre, mano de obra, y así ampliar su cobertura, pero no pensar en hacerse cargo de toda la fabricación. Además, la malla no es la panacea, como los aviones, viene a palear la crisis pero no a solucionar los problemas de fondo", finalizó Correa.

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