Malala Ramenzoni, presidente de la asociación civil Los Aromos e integrante de la junta comunal de vecinos del barrio El Peligro, habló con REALPOLITIK sobre las problemáticas que se viven en la localidad luego de la tormenta que sacudió a la ciudad hace más de veinte días.
Las problemáticas vienen desde antes del tornado y son por la falta de mantenimiento en el barrio y problemas de la delegación no resueltos. Venimos reclamando mejoras hace tiempo. Luego del tornado saltan a la vista los problemas de falta de mantenimiento, ya que cayó una gran cantidad de cables de luz, de teléfono y ramas. Fue un tornado bastante fuerte en donde hubo 250 evacuados, y los árboles hicieron desastres.
A más 20 días tenemos las calles llenas de ramas y la presencia de árboles en zanjas. En El Peligro no contamos con obras hidráulicas, toda el agua corre a través de zanjas. La respuesta de la municipalidad es que los contenedones no estaban funcionando y que la frecuencia de la recolección de basura está alterada.
RP.- ¿Esta situación se repite con cada tormenta?
Sí. Realmente reclamamos el inicio de obras hidráulicas, pero no tenemos respuesta. Tampoco pasan las cuadrillas de recolección de ramas y yuyos. Cada vecino mantiene su frente pero se va acumulando tierra; y hay que destacar que la localidad de El Peligro es el segundo distrito más grande de La Plata.
Esto afectó fuertemente la producción agrícola porque después del tornado se sufrió la destrucción de hibernáculos sumando la falta de luz por más de diez días. Al no poder regar, se pierde la producción. El único servicio que llega al barrio es la luz. No hay agua corriente ni gas. Las bombas de agua funcionan a través de la energía eléctrica. Hace tiempo venimos pidiendo el tanque de agua para la zona más populosa que llamamos "La villita", donde viven más de dos mil personas que se acercan a un único tanque de agua con baldes para obtener agua corriente.
RP.- ¿Cuál es la situación con los presupuestos participativos y cuál es la respuesta de las autoridades?
El presupuesto participativo del año 2010 versaba sobre la construcción de una nueva unidad sanitaria, pero ya está vencido y no se cumplió. El barrio cuenta sólo con una unidad sanitaria.
Por otro lado, el presupuesto participativo del 2012 tampoco se cumplió. Para colmo, hace días se hizo una reunión casi secreta del presupuesto 2013 en donde sólo asistieron diez empleados municipales para discutir los proyectos de este año. No se le avisó a ninguno de los vecinos.
A partir del año 2012, desde la asociación llevamos a cabo el seguimiento de los recursos que llegan, logrando un avance en las problemáticas del barrio. Pero desde que asumió el nuevo delegado Fernando Jalda, las reuniones empezaron a espaciarse hasta llegar a disolverse, no queriendo dicho funcionario reunirse con los vecinos de la junta comunal. Además de los problemas que vivimos en el barrio, no somos escuchados y al vecino se lo trata como un enemigo, se tira bronca y se pasan la culpa de unos a otros, cuando lo único que quiere la junta es que todos puedan participar y buscar soluciones a los problemas de manera conjunta.
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