La proyección de la película "Puerta de hierro", que narra la vida en el exilio de Juan Domingo Perón, sirvió para reinaugurar la sala, luego de varios años de inactividad.
A partir de ahora, antiguos habitantes podrán revivir experiencias de la niñez y la juventud, yendo otra vez al querido cine. Y las nuevas generaciones podrán disfrutar de un lugar de esparcimiento y cultura, que no todos los departamentos de la provincia poseen, y lo harán sin tener que abandonar su ciudad y sin alejarse en demasía de sus hogares.
La reapertura giró en torno a un espectáculo artístico, que recreó un vecino mayor que visita el cine con su nieto.
El punto culminante de la rutilante noche consistió en la presentación de la película "Puerta de Hierro", con la asistencia del director del filme y actor principal, Víctor Laplace.
El público que no pudo ingresar a la sala -se ubicaron 500 personas en la platea baja y 100 en el pullman- siguió las alternativas de la velada a través de pantallas colocadas en la calle.
Luego del acto protocolar, con la asistencia de la presidenta de Instituto Nacional del Cine, Liliana Mazure; la ministra de Cultura de Mendoza, Marizul Ibáñez y el intendente municipal, Alejandro Bermejo, actuó el grupo musical Sparkling Big Bang.
El mérito de las autoridades municipales fue haber comprado el inmueble y dotarlo de las nuevas tecnologías para el disfrute de los espectadores, en contraste con otras administraciones que dejaron partir para siempre los cines de barrio, como ocurrió en Luján.
El cine de calles Pescara y Juan Domingo Perón tuvo vaivenes: fue abierto para la proyección de películas en los años '30 por impulso del empresario inmobiliario Luis Schiavonne, en momentos en que el séptimo arte comenzaba a crecer en popularidad. Inaugurado el 28 de julio de 1934, quienes conocieron el local en el pasado, señalaron que la restauración realizada es "impecable", destacándose el pintado del exterior con colores originales, mostaza y blanco. En los '70 la propiedad sería vendida al Banco Acción, y posteriormente la titularidad del inmueble quedaría a cargo del Credicoop, y el telón se bajaría definitivamente.
La inversión para la recuperación total del gran edificio fue de 7 millones de pesos, monto que se obtuvo del pago de las tasas municipales. El equipamiento de proyección es de primera línea, con aparatos de 35 mm para las películas convencionales, y un proyector digital HDFull. Este mes, el acceso a la sala se hará por el canje de 2 entradas por una caja de leche, con destino a las entidades sociales maipucinas. En julio, el boleto de acceso costará $10 y un precio diferencial en las obras de teatro.
Guido Fraccaro (83) y su esposa, Bruna Squizzato (76), residen en la misma vereda del cine-teatro y ocupan la casa donde vivió Schiavonne, el hombre que construyó el Imperial. Bruna iba con sus hijos chicos a las funciones de la tarde. Uno de ellos, Rubén Fraccaro (52) fue a las últimas citas, en los años '70. Lucas Fraccaro, nieto de Guido, otrora un popular carpintero, se convertirá en uno de los integrantes de la cuarta generación familiar en sentarse en las butacas imperiales.
Los últimos propietarios del negocio fueron Mario Paoletti, Jacobo Nahman, Isaías Malah y Oscar Saturnino Lucero. Una de las hijas de este último, Norma "Porota" Lucero, casi nace en la casa que sus padres ocupaban en los altos del cine. Su mamá, Elena Grasetto, avisó que estaba por dar a luz, y con el esposo partieron raudamente hacia las diestras manos de la partera del pueblo, Teresa de Palermo. "Porota" vio muchas cintas porque solo tenía que bajar 48 escalones, que la separaban del living de su casa a la sala.
Juan Tinelli (62), fotógrafo eximio, contó que de pibe frecuentaba el "biógrafo". Por entonces leía "Tarzán", de Edgard Burroughs, y para él era una emoción incomparable ver a su héroe en la matiné dominguera. Eran esas imágenes del mágico proyector que manejaba otro personaje del Imperial, José Búmbalo, uno de los duendes que anoche brindó en el más allá por la feliz y anhelada reapertura del noble local.

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