La pequeña de nueve años que vive en Longchamps y padece hidrocefalia congénita llego hace más de una semana a China, donde ya fue sometida a uno de los cuatro trasplantes de células madre a los que deberá someterse para mejorar su calidad de vida. “El viernes se le realizó el primero de los cuatro implantes, que asombrosamente tuvo un notable impacto respecto de lo que es la aceptación”, indicó el padre, Jonatan Marzano, en diálogo con Info Región.
Luego del enorme esfuerzo que realizó tanto la familia de Maia como sus allegados, junto a un sin fin de colaboradores que se sumaron a la causa, hoy pueden decir que la lucha valió la pena ya que la pequeña está en vías de cumplir el objetivo: recibir los cuatro trasplantes que ayudarán a modificar su situación actual.
“El domingo pasado llegó Maia muy bien, aunque fue un viaje muy largo. La estaba esperando gente del consulado de Argentina en China. Ellos se encargaron de acercarla hasta el lugar, hasta la clínica y a su residencia durante los próximos días. Fueron muy amables y se pusieron a disposición de Maia”, aseguró el padre de Maia, Jonatan Marzano, en diálogo con Info Región.
La pequeña se encuentra acompañada de su madre, Miriam Córdoba, y su abuelo materno.
“Una vez que llegó, Maia empezó con los controles de ingreso, análisis y pruebas de rigor, y después inició el tratamiento en su fase de preparación, mientras que el viernes, noche del jueves nuestra, se le realizó el primero de los cuatro implantes, que asombrosamente tuvo un notable impacto respecto de lo que es la aceptación”, sostuvo Marzano.
La campaña, emprendida por los allegados a Maia, pretendía reunir 80 mil dólares para solventar los gastos de la intervención quirúrgica y el viaje al exterior, algo que ya es una realidad porque Maia se encuentra recibiendo el tratamiento en la Clínica Wu Stem Cell Medical Center de Beijing.
“Hubo mejoras, como por ejemplo en el tono muscular de ella, y todo esto después de las primeras 48 horas. En pequeñas cosas te das cuenta que el cuerpo responde y está bueno. Estamos contentos”, manifestó Jonatan, padre de Maia.
Respecto de la comunicación con los médicos orientales, Marzano, afirmó que “es un poco difícil ya que no hay un traductor”. “Es un costo adicional tener un traductor y están en los partes solamente para transmitirlos. Ciertamente no son tampoco demasiado expresivos”, agregó el hombre.
El viernes Maia será sometida al segundo de los cuatro trasplantes ya que se le realiza uno por semana. “Ella sigue con todas las terapias que hacía habitualmente acá y también se le suman las terapias de la medicina tradicional china, que es un complemento”, sostuvo Jonatan.
El martes 11 de septiembre Maia finalizará su tratamiento, para luego emprender el viaje de regreso.
“Lo que me mata es la distancia, se extraña y mucho. Se complica el hecho de querer saber todo y no poder también porque no tienen mucho tiempo tampoco ni mucho por decirme porque la comunicación es poca con los médicos. Se complica el tema de la distancia”, indicó.
Comentá la nota