Siempre actuó, sintió y pensó como un hombre: "Ahora puedo ir por la vida como realmente soy", dijo el profesor.
La decisión ya fue dada a conocer donde trabaja y se manifestó sumamente satisfecho y contenido por la apertura que encontró en sus colegas, alumnos y demás integrantes de la comunidad educativa.
Está en plena etapa de transición, con tratamiento hormonal y psicológico, para transformarse en el hombre que siempre supo que era. Ya apuesta por la familia y espera poder conformar la suya propia, cuando supere esta transición.
En una entrevista con la sola condición del anonimato total, para no entorpecer su desempeño laboral y académico y para facilitar su proceso de transformación, respondió con toda transparencia y detalle las dudas que iban surgiendo del diálogo planteado, revelando un mundo íntimo desconocido para la gran mayoría de la sociedad y que se animó a compartir, en el convencimiento de que es parte inherente de su decisión: el blanquear su condición ante la sociedad de la que es parte y ocupar un lugar con su nueva identidad.
¿Cómo se dio este proceso profundo de cambio? ¿Qué lo motivó?
Profesor: La decisión que tomé hace apenas tres o cuatro meses, se viene gestando hace mucho tiempo, diría que de toda mi vida, desde que tengo uso de razón, es algo como yo digo ‘una materia pendiente’. A esta altura de mi vida, mucha gente me dijo ‘¿para qué ya?’, y yo dije ‘pero ¿por qué no?’. Porque en realidad recién ahora lo puedo hacer, quizás porque tengo el tiempo y la madurez necesarios. Es una decisión muy importante, es grande, es un cambio de vida total y definitivo. Entonces, había que pensarlo más de una vez, y por otro lado saber cómo iba a enfrentar lo que se venía, que no es nada fácil, por ser una persona pública. Esto fue así, hasta que decidí empezar con mi cambio, un cambio total, de transformación. Entonces, para hacerlo tengo que hacerlo con todo. Partiendo desde el acta de nacimiento, el documento nuevo con el nuevo nombre, y el Cuil, con cuyo trámite definitivamente desaparece del sistema el nombre anterior para dar paso al nuevo. Esa es la base para generar todos los demás cambios en lo que hace a recibo de sueldo, tarjetas de crédito y débito, títulos profesionales, títulos mobiliarios, etc.
Es reescribir su vida totalmente…
Profesor: Totalmente, porque son años de vivir interiormente y tratando de conformar una sociedad que no acepta cambios repentinos, pero que ahora -pienso- que lo está aceptando, lo está entendiendo más que nada, para lograr que uno sea lo que es. Porque yo ahora soy lo que soy, antes no. Quizás con ayuda de la ley que salió el año pasado, es un peldaño que ayuda a subir. Lamentablemente, quizás en una sociedad cerrada antes no se lo podía hacer o decir cosas que eran tabú, pero hoy se hablan, se entienden, se conocen, la gente se está informando en ese sentido, se está agiornando a la época que vivimos.
¿Y qué ha implicado este cambio en su vida?
Profesor: Hay mucha gente que se ha acogido desde el año pasado a la ley. Supongo que les pasará como a mí, que me he liberado, me siento en paz conmigo, puedo ir por la vida como siento y como soy. Eso es, es una liberación y de pronto genera paz, que es lo que uno quiere lograr y que ha luchado tantos años para llegar a este punto. Yo crecí sin traumas, a partir de que me acepté porque tuve una lucha interior hasta que acepté qué era lo que me pasaba y lo que era. Hasta que me defino y me decido a vivir paralela e íntimamente como soy. Llegó un punto que ya no aguanté más, que llegaba a un lugar y me dijeran ‘señora, ¿qué necesita?’. Ya no era compatible conmigo. Máxime ahora que estoy haciendo la transformación, no me gustaría que vuelvan a decirme así. Eso me llevó a tomar la decisión. Entonces, ahora va a congeniar lo que pienso con mi cuerpo y con mis papeles.
Cuando dice que ahora es lo que sentía, lo que quería ser, ¿a qué se refiere?
Profesor: A que siempre, desde que tengo uso de razón, me sentí como hombre. Crecí interiormente, sin mostrar lo que soy ni lo que siento, por estar dentro de un cuerpo equivocado quizás, por decirlo así, y tratando de conformar a una sociedad que me exigía actuar y ser como mi cuerpo lo decía. Pero a partir de ahora puedo expresarme como soy y como siento, porque soy un hombre.
¿Pasa por aspectos físicos o psicológicos?
Profesor: Pienso que psicológicamente siempre he sido un hombre. Actué en forma íntima, en mi vida interior siempre he pensado, he crecido como hombre, nada más que tenía que aparentar (ser mujer) para la sociedad que me rodeaba. Pero de un tiempo a esta parte, yo trataba de mostrarme como soy. Ya no me importaba el “qué dirán” o que me confundan con otra identidad. Yo seguía con mi vida.
¿La familia estaba incluida en ese círculo social?
Profesor: Sí, también. Pero aún así, cuando hablé con mi familia todos me aceptaron, me entendieron y me acompañan, que es lo más importante.
¿Cómo reaccionaron colegas, alumnos y padres?
Profesor: Por suerte, donde fui, se me abrieron las puertas, tanto en la parte legal, como en las instituciones. Fui con los directivos, con las asesoras pedagógicas, para que sepan el tema, para que lo traten y me puse a disposición de sus decisiones. Por suerte lo tomaron muy, pero muy bien, me dieron todo el apoyo necesario, lo que me hace sentir más seguro de lo que estoy haciendo, en el punto en el que estoy, que sé que es la mitad del camino. La asesora pedagógica fui quien habló con los chicos y ellos lo tomaron muy bien, yo digo que ellos ya vienen con otro chip. Ningún problema, ya di clases con los chicos y todo sigue igual. A los padres les enviamos el mensaje a través de los alumnos y me puse a disposición de ellos por cualquier consulta o reunión y hasta ahora nadie me preguntó nada. Esto me da más fuerzas para seguir saber que la institución en la que he trabajado tantos años me digan ‘todo sigue igual’.
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