Maestra amordazaba a alumnos de tercer grado para que no hablaran en clases

Maestra amordazaba a alumnos de tercer grado para que no hablaran en clases
Los padres, al enterarse de la situación, hicieron la denuncia en la Dipregep, que envió inspectores a la escuela. La docente, que fue separada de su cargo por los directivos, admitió los hechos pero dijo que la práctica era parte de una “actividad lúdica”
En el colegio Fray Mamerto Esquiú, la tranquilidad que usualmente predomina durante las primeras semanas de clases se vio violentamente sacudida por un hecho que, cuanto menos, causó asombró, aunque también generó angustia y preocupación.

Allí, una maestra a cargo de alumnos de tercer grado, amordazó a sus estudiantes en un supuesto “juego lúdico” durante una de las clases de la semana pasada.

El hecho, que trascendió durante la mañana de este jueves pero aconteció el miércoles 6 de marzo, fue confirmado a El Atlántico por el representante legal del establecimiento educativo, Marcelo Barreca. El docente aseguró que apenas tuvieron conocimiento de la situación, y tras los pasos administrativos correspondientes, se decidió suspender preventivamente a la maestra, quien tendría 27 años y hacía tres que desarrollaba tareas en la institución.

“El jueves 7 de marzo a las 10 de la mañana se presentaron en la escuela las inspectoras de inicial y primaria de la Dirección Provincial de Educación de Gestión Privada (Dipregep), porque habrían recibido una denuncia, en la cual referían que el miércoles anterior (6 de marzo) en tercero del turno tarde, la maestra habría colocado cinta de papel en la boca de algunos alumnos”, relató el profesional, respecto a cómo tomaron conocimiento de lo ocurrido.

En ese sentido, Barreca destacó que “automáticamente se llamó a la docente”, quien tuvo una entrevista con las inspectoras, en la que relató y reconoció que “sí, como parte de un juego lúdico había colocado cinta de papel en la boca de algunos nenes y que muchos lo habían tomado como un juego y pedían seguir con eso”. “A continuación -continuó el maestro- se hizo lo que se tenía que hacer con la inspectora y ese mismo jueves a las 12 le informé a la maestra que era separada transitoriamente del cargo e iniciamos la investigación administrativa correspondiente”.

Luego, los directivos y representantes del colegio Esquiú dialogaron con los padres de los alrededor de veinte alumnos que cursan tercer grado durante la tarde, contexto en el que les dieron las explicaciones pertinentes y les informaron acerca de la separación de la docente. “Los escuchamos, y armamos un cronograma de acciones, para que cada uno de los padres pudiera dejar plasmado lo que quería expresar en la reunión”, comentó el representante legal, quien luego aclaró: “Obviamente el equipo directivo dialogó con los alumnos, con los docentes del turno mañana y tarde y lo que hay que destacar es que la escuela tiene 52 años y es el único caso que hemos tenido”.

Respecto de si la joven tuvo nuevamente contacto con los alumnos después de lo que sucedió, Barreca fue tajante: “La docente no volvió a tener contacto con los alumnos ni lo volverá a tener; quedó totalmente desvinculada de la institución”. Sobre sus antecedentes, el profesional dijo que la maestra estuvo tres años en la escuela y “nunca habíamos tenido este tipo de situaciones”.

“Nosotros no evaluamos intencionalidad, eso sí quiero dejarlo en claro; evaluamos hechos objetivos y ante eso es lo que actuamos, por eso se separó a la docente en un lapso muy corto y ahora profundizamos las accionemos de acompañamiento pedagógico y de trabajo con los padres y los alumnos”, sumó rápidamente el representante legal del colegio, al tiempo que entendió que ahora es momento de seguir con “la vida normal y rutinaria, porque ya está, esto fue algo que pasó y se procedió con una celeridad, creo, importante”.

En el marco de su análisis de situación, Barreca se refirió, también, al accionar de los padres de los nenes, quienes primero acudieron a la Dipregep. “Yo no voy a juzgar a los padres, porque soy padre; la misma actitud hubiésemos tenido si los padres hubieran acudido a nosotros primero. Suponemos que fue uno de los padres el que actuó, pero ese fue el canal que se siguió y fue la determinación que tomaron, a partir de un hecho fortuito, único en 52 años”, reiteró.

Para completar, el profesional consideró fundamental la continuación del trabajo con “los chicos, docentes y familiares”. “Ya hay otra maestra que va a transitar todo el año con los chicos, y uno de los temas centrales en la escuela, por normativa por un lado y por el carisma franciscano por el otro, es el cuidado y la protección permanente de los alumnos; eso se trabaja con los docentes, y con los directivos”, sentenció.

Consultado acerca de cómo es el proceso en la institución a la hora de contratar y evaluar a los maestros, el docente se sinceró: “En el aula no tenés forma de garantizar ciento por ciento algo, pero en la escuela estamos trabajando en un plan de prevención, que tiene que ver no solo con accidentes”. Así, resaltó que la joven que protagonizó el conflicto, en los tres años “no tuvo un solo incidente, pero pasó esto y el costo fue este”.

Para completar, Barreca dejó en claro nuevamente que el vínculo laboral de la docente con la escuela “ya es una situación del pasado”, aunque aseguró desconocer cómo sigue su instancia administrativa. “Lo que sí puedo decir es que a esta docente la mancha le quedó en el corazón; de eso puedo dar fe, no hablo de intención porque no soy quién para juzgar, pero por los diálogos que tuve esto es así. La docente estaba muy arrepentida, hubo lágrimas y todo lo que se te ocurra”, confió, para luego concluir: “Parezco inhumano, pero esto así; la escuela nunca va a ocultar algo debajo de la alfombra, porque de los errores propios y ajenos lo importante es aprender para seguir creciendo. Si no tenemos ese compromiso, pongamos un polirrubro”.

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