El presidente venezolano sostuvo que si lo matan se produciría una “guerra civil” en el país.
“Si llegaran a asesinar a Nicolás Maduro se iniciaría una guerra civil en Venezuela. Yo voy a seguir en la calle, buscando la vida y la paz del país”, dijo en un acto público celebrado el lunes a la noche en Caracas. “La conspiración viene directamente desde Estados Unidos y tenemos nosotros suficientes pruebas”, agregó. El ministro del Interior, Miguel Rodríguez, precisó que los presuntos sicarios fueron arrestados en un hotel cerca de Caracas y que les fueron incautados dos rifles.
En diálogo con los periodistas, el presidente venezolano sostuvo que detrás del intento de magnicidio está el clan del cubano anticastrista Luis Posada Carriles, “protegido” en territorio estadounidense. Y resaltó que el grupo comando que estaba preparando el ataque, compuesto por 10 personas, se habría preparado en Costa Rica.
El líder opositor Henrique Capriles salió a cruzar a Maduro. Sostuvo que la denuncia sobre el presunto magnicidio intenta distraer la atención del país de los grandes problemas que hay en lo económico y lo político. “ Es otro cuento más, parte de malas obras de teatro”, afirmó Capriles. Y remarcó que con este tipo de acciones busca “afectar las elecciones de alcaldes del 8 de diciembre”.

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