Alvarado, que había arrancado bien, perdió con Racing. El equipo local se confió tras el prematuro 1-0 y dejó agrandar a un rival que, con muy poco, le sacó máxima utilidad a sus escasas llegadas. Así perdió por primera vez en el torneo en el "José María Minella".
Su equipo ganaba 1-0 y parecía tener todo controlado. Pero se confió, dejó a agrandar a un rival limitado, se equivocó atrás como nunca y, en definitiva, le dio a Racing la posibilidad de llevarse un 3-1 asombroso.
El partido comenzó a pedir de Alvarado, que salió decidido a arrollar a su rival. Enfocado en presionar bien arriba y en abrir bien la cancha. El ímpetu de Tello cada vez que escaló por la derecha y la claridad que desprende la zurda de Molina en la banda opuesta fueron argumentos difíciles de contrarrestar para Racing, cuyos laterales, de movida, perdieron el duelo contra los mediocampistas por afuera del equipo local.
A los 5' Molina desbordó por la izquierda y sacó un peligroso centro que Tursi desvió con lo justo cuando aparecían un par de postulantes para rematarlo en el segundo palo.
Un minuto después, el gol. Giménez se proyectó para darle una opción de pase a Molina, recibió, enganchó para su pierna derecha y envió un centro que no parecía llevar mayor peligro. Pero la defensa ?chaira? no reaccionó, la pelota picó en el punto penal y Uribe, de cabeza, anticipó una floja salida de Tursi para marcar el 1-0.
Con la ventaja, Alvarado mantuvo su postura ambiciosa unos minutos más. De milagro no llegó el 2-0. A los 12', Mathier desbordó por su lateral y envió un centro que conectó de cabeza Minutillo, cuyo remate fue desviado providencialmente por Tursi. En el rebote, en posición prohibida, marcó Uribe. Pero el línea anuló bien esa conquista.
¿Y Racing? Por entonces, nada. Mucha gente cerca del área no le daba garantía alguna de defenderse con eficacia. Y arriba, Rojas, Bruzzone y Ferrara estaban desconectados del resto de un equipo distribuido muy ?largo? en la cancha.
Pero Alvarado se confió con lo poco que mostró el rival. Paulatinamente, de forma inconsciente, fue retrocediendo en la cancha. Y, de a poco, Racing se animó. Sin demasiadas ideas. Pero con mayor presencia en territorio enemigo.
El argumento preferido por los visitantes fue el remate de media o larga distancia. Rojas lo ensayó con peligro después de la media hora. Bruzzone poco después, por esa misma vía, provocó una gran atajada de Suárez. Hasta que a los 42?, cuando pocos lo imaginaban, Bruzzone probó otra vez con potencia, Suárez dio un rebote largo y Rojas, muy sólo, convirtió con un remate alto.
El empate golpeó duro a Alvarado. Más allá de que dispuso una ocasión inmejorable para irse en ventaja al descanso. Tursi dio el mismo rebote que minutos antes Suárez ante un remate de media distancia de Tello. Y Pablo Giménez, con todo el arco a disposición, cabeceó afuera.
Tras el entretiempo, Racing se acomodó un poco atrás con el ingreso de Ramírez por Zeolla, cuya posición fue cubierta por Bruzzone. Alvarado, pese a que lo intentó, sobre todo por izquierda, ya no pudo generar el peligro del inicio.
Miori perdió la paciencia y enseguida mandó a la cancha a Sarraute para ganar algo de elaboración de juego por el centro. Tras cartón, también a Sosa en el lugar del pibe Juárez, ayer muy apagado.
Mientras apostaba al ataque, llegó lo que menos esperaba: el segundo de Racing. Con la defensa local a contrapierna, Ferrara enfiló por el centro, eludió a Suárez que salió lejos y convirtió el 2-1 con un toque al arco vacío.
Después, fue el tiempo de la desesperación. Le sobraron ganas a Alvarado para cambiar su suerte. Y le faltaron ideas. De todos modos, tuvo chances para lograr un empate que mereció.
Como un remate de Mathier desde inmejorable posición que salió a las manos del arquero. O un cabezazo bajo y esquinado de Ramiro Jorge que Tursi desvió en una gran intervención. U otro de Uribe a la posición del ?1?. Pero, en líneas generales, chocó casi siempre. Y Uribe no fue abastecido.
Para peor, cuando ya no había esperanzas, Alfonso aprovechó una gruesa falla defensiva para sellar un 3-1 increíble. Racing le sacó máxima utilidad a sus poquísimas llegadas y se llevó un triunfo por demás sorpresivo.
Todo, en definitiva, se confabuló para darle la razón a la muletilla de Miori. El que madruga, a veces, se duerme. Y eso le ocurrió ayer a Alvarado, que perdió en casa por primera vez en la temporada.
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