Un grupo de platenses que apadrina escuelas de Santiago del Estero señaló ayer que necesita que alguna empresa o persona que cuente con un vehículo grande los ayude a trasladar las donaciones que consiguieron para poblaciones humildes de Loreto, Brea Pozo y Pozo Mosoj.
Con varios viajes realizados las madrinas aseguran que el compromiso afectivo es cada vez mayor porque ellas se propusieron llevar ayuda sin más intención que aliviar las penurias que pasan muchos niños y se encontraron con una población que les retribuyó el gesto con muestras de cariño y amistad.
“Viven en el medio de la tierra, pero siempre tienen los guardapolvos impecables, además cuando les llevamos bolsas con golosinas no las comen en el momento para compartirlas más tarde con sus hermanos y lo que más nos conmueve es que son extremadamente buenos y educados”, apuntó Verónica Graiver, madrina de la Escuela 753 de Pozo Mosoj.
Los establecimientos se encuentran en poblados que están a unos 100 kilómetros de Santiago capital y los platenses ayudan a familias que viven en el medio del monte, sin agua potable ni energía eléctrica.
“Uno junta un montón de cosas, pero después surgen nuevas necesidades porque la gente vive en condiciones de mucha pobreza”, señaló María Luz Formino, madrina de la escuela 907 de Tocoyo y exhibió fotos de humildes ranchos que ni siquiera cuentan con paredes.
En el último año, las voluntarias platenses se fueron contactando entre si a partir de conocidos en común e incluso compartieron un viaje en Semana Santa para recorrer las diferentes escuelas.
En las aulas, humildes y prolijas, se encontraron con carteles que señalan: “respetamos los símbolos patrios”, “nos escuchamos”, “cuidamos los útiles”.
“Detrás de cada una de nosotras está el trabajo de nuestra familia y amigos. Es increíble la cantidad de cosas que llegamos a reunir, pero necesitamos un depósito para guardarlas y un camión que las lleve”, afirmó Cristina Di Marco, otra voluntaria que colabora con la escuela La Ramadita.
El compromiso con las escuelas santiagueñas es tan grande que los 1200 kilómetros que separan a Las Plata de esa provincia, no se sienten para estas emprendedoras solidarias.
“Les ponemos trailer a nuestros autos o los cargamos a más no poder. Queremos llevarles de todo porque sabemos que son cosas que les cuesta conseguir y además es increíble ver sus caras de alegría”, dijo María Luz quien va a encarar en pocos días más su próximo viaje.
Fotos, cartas de agradecimiento y decenas de dibujos que muestran con orgullo las platenses son el claro reflejo de una amistad recíproca que promete ser duradera.
“ No queremos quedarnos solo en el asistencialismo. También queremos que tengan agua potable y energía eléctrica”, aclaró Alicia. Quienes quieran aportar alguna colaboración pueden comunicarse con los teléfonos 484-7414 -Alicia- o 484- 6747 -Verónica-. Lo que más se necesita es alimentos y calzado.
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