Aseguraron que en Villa Floresta son varios los casos ocurridos en los últimos tiempos. Crece el temor en los vecinos.Por otra parte, una mujer que vive en pleno centro denunció que dos sujetos quisieron meter a su hija en una camioneta
Mirian Quinteros y Eugenia Fuentes relataron con lujo de detalles la pesadilla vivida por sus pequeñas hijas, quienes luego de regresar de la escuela, el viernes pasado, salieron a comprar golosinas, a eso de las 19, a un quiosco situado a menos de 100 metros de sus casas, que son colindantes.
“A los 15 minutos salimos a buscarlas y en media hora habíamos rastrillado todo el vecindario; éramos casi doce madres buscándolas.
Cerca de las 21 recibí un llamado de una familia de Villa Mitre alertándonos que nuestras hijas se hallaban allí, llorando”, dijo Quinteros, quien se trasladó en moto al lugar.
“Las chicas me contaron lo sucedido y en minutos fuimos a hacer la denuncia a la Comisaría 4. Esta no es la primera vez que chicos, tanto primarios como secundarios, son objeto de abusos, pero ahora nos levantaron a las nenas y creo que no sucedió lo peor por obra y gracia de Dios, ya que los secuestradores pensaban sacarlas de la zona por el camino a La Pedrera y hallaron el puente bloqueado, motivo por el cual las hicieron descender”, relató.
Eugenia Fuentes, la otra mamá, dijo que saben que fue un auto blanco con rayas negras del tipo Fiat Spazio, con dos hombre mayores, quienes, cuando las hicieron bajar, les dijeron que si hablaban las iban a ir a buscar a la escuela. “Eso es más grave aún. Nosotras, si vemos un auto con esas características por acá, lo vamos a detener hasta que llegue la policía”, dijeron.
Otra vecina, quien se identificó como Juana, ordenanza de Hirpace, aseguró que a la salida de la misma escuela Ejército Argentino “mi nieto, de 11 años, fue abordado por un sujeto que le ofreció un celular e intentó hacerlo ingresar a su vehículo, cosa que no pudo por la férrea resistencia del nene y la intervención de una mujer que se hallaba circunstancialmente en las cercanías”.
Por su lado, Alcira, Norma, Carolina y otras mamás de la zona denunciaron que en los descampados del acceso al barrio fueron abordadas, en distintas oportunidades, por ladrones y abusadores.
“Que la gente no haya denunciado los vejámenes y robos es una cosa, pero que esos baldíos son tierra de nadie es una verdad absoluta”, afirmaron.
“Ahora, con la proliferación de lupanares clandestinos y la libertad con la que se mueven los pedófilos no hay seguridad para los chicos”, protestaron, y agregaron: “Aquí la policía acude cuando la víctima ya está en la morgue”.
“Los humildes barrios de la periferia no les quitan el sueño a las autoridades; estamos a la buena de Dios y por eso, tal parece, debemos protegernos entre nosotros”, finalizaron las madres.
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