La madre de los hermanos Zapata relató el horror que sufría su familia

La madre de los hermanos Zapata relató el horror que sufría su familia
Comenzó el juicio por el doble infanticidio de Hugo y Gustavo Zapata en Concordia. Andrea Zapata habló sobre las vejaciones a las que era sometida junto a sus hijos por su expareja.

Con un relato que angustió a todos los presentes en la sala de audiencias de los tribunales locales, Andrea Soledad Zapata describió con detalles los insultos y maltratos físicos de los que fue víctima durante los cuatro meses que convivió con Javier Álvarez, su expareja. “Yo defendía a mis hijos y me tiraba sobre ellos para defenderlos para que no les pegue, y él me levantaba a patadas estando embarazada”, narró la mujer. El imputado Álvarez se abstuvo de declarar.

Con una estampita de una virgen en su mano, la mujer –acusada de omisión– se sentó a dar su testimonio del calvario al que era sometida a diario en la casa del barrio “80 viviendas” de Concordia. Explicando que no sabe leer ni escribir, producto de no haber ido nunca a la escuela, dijo que sus hijos veían “cómo me quemaba la cara, el pecho, me cortaba y hasta me arrancó algunas uñas del pie con una pinza. Nos pegaba contra la pared mientras yo estaba embarazada de mi nene más chico, y estaba a un día” de dar a luz.

En esa misma línea, Soledad Zapata reveló que Álvarez “se mamaba y nos levantaba de madrugada”, describiendo a sus hijos “les metía la cabeza en baldes con agua y los sacaba cuando casi estaban ahogados”.

Escalofriante fue la escena narrada por la madre momentos previos al fallecimiento del pequeño Hugo, de 5 años. Soledad especificó: “Yo me tiraba arriba de mi hijo para que no le pegue, pero él me levantaba a las patadas estando embarazada. Yo igual me volvía a tirar arriba de mi hijo hasta que después de pegarme a mí con un nunchaku (arma tradicional de las artes marciales) en la cabeza y en la cara, le pegó a Hugo. Yo me desmayé y después lo veo a Hugo en el piso sangrando y escupiendo sangre. Le pedía para llevarlo al hospital y no me dejaba. Me decía que si lo llevaba iba a matar a los otros nenes”.

En una audiencia que duró más de 5 horas –con dos cuartos intermedios– la Cámara Penal de Concordia presidida por Patricia Pérez, y secundada por los jueces Martín Carbonell y Carolina López Bernis, escuchó el testimonio de la madre de los pequeños asesinados en enero y febrero de 2012. El tribunal también dejó por sentado el rechazo al pedido de nulidad de las cámaras Gessel, planteado por las defensorías de Álvarez y Zapata.

Respecto al pequeño Gustavo, de 7 años, dijo: “Yo le pedía que se escapara por la ventana. Le decía que él podía, pero no quería. Me decía que nos íbamos a ir juntos”. La joven madre se quebró al mencionar cómo su hijo, al momento de ser trasladado en una ambulancia -tras una rotura en el tabique y un golpe en la cabeza que le causó un edema cerebral- no paraba de repetirle horas antes de su muerte: “mamá te amo”.

Por otro lado, Zapata recordó: “A mis hijos les mezquinaba la comida, pero a sus dos hijos yo les tenía que cocinar y mantenerlos limpios”. A ello añadió: “Nos encerraba y yo tenía mucho miedo. Me quedaba quieta cuando él me miraba”. A su vez, amplió su descripción del calvario indicando que la orden impartida por Álvarez era que si los vecinos preguntaban algo ella debía mentirles. “Por eso ponía bien fuerte la música para que no se escuchara cómo gritaba”, precisó.

“Pedí ayuda pero nadie me ayudó”

Consultada sobre los controles prenatales, Zapata dijo que durante los 9 meses de embarazo de su último niño, “sólo fui una vez, porque no me dejaba y la vez que fui, él me acompañó”. De esta manera contextualizó su imposibilidad de pedir ayuda, aunque fue contundente a la hora de mencionar que al momento de dar a luz, “pedí ayuda en el hospital y la doctora Piana que me vio me dijo que iba a mandar a la policía a mi casa, pero nadie me ayudó. Tampoco desde el Copnaf” (Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia).

Así fue que explicó un hecho gravísimo, donde marcó que horas después de ser madre, “nunca pude ver a mi hijo”, debido a que el recién nacido permaneció internado por problemas de salud.

Al momento de reconocer los elementos que eran utilizados para la tortura, Soledad Zapata recordó el nunckaku blanco, una manopla de hierro y hasta un hierro del pie de un ventilador. Estos elementos fueron confirmados y detallados luego por los siete agentes policiales que testimoniaron por haber estado presentes al momento de los allanamientos en ese 22 de febrero de 2012.

Comentá la nota