El joven fue aparentemente agredido por policías cuando regresaba a su casa luego de una fiesta. Es la segunda vez que sus padres denuncian apremios ilegales. Piden a las autoridades que se lleve a cabo un sumario.
“Alrededor de las 5:30 de la mañana del domingo, mi hijo fue golpeado mientras estaba en una fiesta de 15. Estaba con dos amigos, una chica y un chico. De pronto, apareció un patrullero y un grupo de jóvenes quiso tirarle al auto una bola de nieve, pero mi hijo no estaba en ese grupo. Cuando se bajaron los policías, los chicos salieron corriendo, pero él no, quería ver qué pasaba. Entonces, fueron a buscarlo, le preguntaron si sabía quién había sido el de la bola de nieve y cuando contestó que no, le pegaron desde atrás. Luego, para tirarlo, le pusieron el pie y le colocaron las esposas en el piso. Lo tiraron de cabeza a la camioneta, golpeándolo seriamente en el tabique nasal. Arriba le pegaron brutamente, le apretaron las esposas para lastimarle las muñecas. Se reían, se burlaban de él”, dijo Herrera, conmovida por semejante atropello.
Al llegar a la comisaría, los oficiales lo insultaron gravemente y lo llevaron a un calabozo, en lugar de dejarlo a disposición de su familia. Para acentuar aún más lo delicado de la denuncia, el padre de Camacho sostuvo que se apagaron las luces de la celda para volver a golpear a su hijo, en la espalda y en los testículos.
Segundo incidente
Según la madre, es la segunda vez que ocurre un hecho similar. La primera fue hace tres meses, pero aparentemente fue con menos saña que la manifestada ayer. “Unos amigos de él me gritaron ‘corré Marcela, que están matando a tu hijo’”, declaró la mujer compungida.
En ningún momento personal de la comisaría le avisó a la familia de lo ocurrido. En el instante en que llegaron los padres, Alberto no estaba a disposición, sino que estaba siendo golpeado. Además, Marcela contó que le lavaron la boca para que no se note la sangre. De todos modos, el reencuentro no fue el mejor: los policías le entregaron a Alberto a sus padres, no sin antes pegarle con un garrote en la espalda, en medio de gritos e insultos hacia la familia. Para peor, se constató que los golpes le descolocaron la mandíbula.
Como era de esperarse, el personal no ofreció ningún tipo de información sobre las autoridades del operativo ni acercó a la familia Camacho al hospital San Lucas. Tampoco intervino ningún médico policial. “Pensé que se moría en mis brazos”, lamentó Herrera.
“Les pido a las madres que pasaron por algo parecido que se comuniquen conmigo. No voy a parar hasta que los agresores paguen por lo que hicieron. Llegaré adonde tenga que llegar para que esto no quede así”, dijo la vecina. La víctima pudo reconocer a tres de los cuatro uniformados que aparentemente lo apalearon.
La mujer expresó su indignación, ya que “no es la primera vez” que sufren ataques de parte de la Policía local contra su hijo. Tras la agresión recibida, Herrera aseguró “que no va a parar hasta que las cuatro personas que agredieron a su hijo paguen por lo que hicieron”. (Patagonia Nexo)
Actuaciones administrativas
El subcomisario Ernesto Fabián Alvarado, de la Comisaría de 28 de Noviembre, confirmó que se iniciaron actuaciones administrativas en la dependencia tras la denuncia de la madre del menor Alberto Camacho. En diálogo con La Opinión Austral, el subcomisario indicó que citó a la madre del adolescente para confirmarle la decisión de las autoridades de Jefatura de la Policía de la provincia, de iniciar las actuaciones administrativas para deslindar responsabilidades en el personal del turno en que fue detenido su hijo. Por otro lado, precisó que se llevaron a cabo actuaciones contravencionales al menor por parte del Juzgado de Paz local tras el incidente.
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