La mujer fue juzgada en la provincia de Río Negro imputada de corrupción de menor. No puede ingresar o permanecer en el mercado sexual, por orden judicial.
Una santiagueña fue condenada a tres años de prisión en suspenso en la provincia de Río Negro, imputada del supuesto delito de corrupción de menores, ya que hace dos años se encontró, en un prostíbulo que ella manejaba, a una adolescente de 15 años.
La comprovinciana (O.V.C.) llegó al juicio en libertad, tras haber pagado en 2013 una caución personal de 50.000 pesos como garantía de que no se fugaría.
La ahora condenada tiene 42 años y vive en Cipolletti. Enfrentaba una acusación mayor: promoción y facilitación de la prostitución, que prevé penas de entre 4 y 10 años de prisión efectiva.
Sin embargo, en el inicio del juicio la mujer se declaró culpable del delito menor y con la aprobación de la joven que fue su víctima y del fiscal de Delitos Sexuales, Rómulo Patti, quien selló un acuerdo de pena que fue homologado por los jueces Mara Suste, Marcelo Muñoz y Cristian Piana.
La diferencia en las figuras penales es lo que permitió que la santiagueña goce de una pena en suspenso, la cual puede tornarse de cumplimiento efectivo si comete otro delito. Los jueces también le impusieron a la mujer la prohibición de ingresar a prostíbulos o locales dedicados a la prostitución.
El procedimiento policial se llevó a cabo a partir de un llamado anónimo en el que se alertó que una adolescente estaba siendo prostituida en un local de la ciudad de Cipolletti. Tras una investigación se detectó que la chica de 15 años ingresaba a dos locales, uno ubicado en la calle San Luis al 1.200 y otro en Misiones al 200.
Fue en el primer domicilio en el que la menor fue encontrada en mayo de 2012, cuando se concretó el allanamiento y se puso a la “madama” frente a la Justicia.
Es que, según trascendió, la mujer proporcionaba un lugar para trabajar a la chica, pero para ello fijaba sus horarios de trabajo, las tarifas de sus servicios y publicaba sus fotos en una página web.
En concepto de “seguridad”, la imputada se quedaría con el 50% de lo que la chica cobrara.
Ayer, la adolescente —hoy mayor de edad— contó que no trabaja más con la “madama”, pero dio a entender que continúa desempeñándose dentro del mercado del sexo. Con el proceso judicial acabado, los jueces ordenaron que la caución abonada sea devuelta a la mujer, que ayer se presentó ante los magistrados como vendedora ambulante.
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