Con machete y cuchillo, dos amigos se batieron a duelo disputándose dinero

Con machete y cuchillo, dos amigos se batieron a duelo disputándose dinero
El incidente estalló ayer cerca de Sacháyoj. El más grave anoche era operado en el Hospital Regional. Detalles de la historia.

Un vecino de Totorillas, Alberdi, ayer a la siesta terminó con los intestinos en la mano, al término de una sangrienta pelea con su amigo, a quien atribuía el robo de una importante cantidad de dinero.

El incidente estalló ayer a las 15.30, a pocos kilómetros de Sacháyoj. Según revelaron sus familiares, Pedro Rodolfo Humaño, de 32 años, partió hacia la casa de ‘Mingo’ Belizán, hasta ayer su amigo de toda la vida.

Al parecer, Humaño tenía dinero ahorrado y el único que conocía su existencia y ubicación era justamente Belizán.

Desaparición

En la víspera, Humaño necesitaba el dinero y en vano lo buscó más de media hora en su casa, ya que no lo encontró.

Enceguecido y convencido de que Belizán se los había hurtado, Humaño partió hacia la casa del amigo.

De acuerdo con testigos, el primero irrumpió en la casa del otro sujeto: éste abrió la puerta y de bienvenida insultó a Humaño: ‘La p. que.te p... ¿Qué plata de m. vienes a buscar? Yo no tengo idea dónde la pusiste’, habría bramado Belizán.

Y las palabras se esfumaron. En segundos, Belizán ingresó a su casa y retornó armado con un cuchillo tipo carnicero.

Humaño hizo lo propio. Fue a la suya y volvió con un machete de importantes proporciones.

Así de simple, visceral y extremista fue el remedio al que arribaron los dos amigos.

Duelo

Durante varios minutos, partieron los ataques de uno y otro lado.

Como podían, los dos rivales esquivaban el filo de sus armas.

Pero tantos cortes al aire encontraron un blanco.

Belizán asestó una profunda puñalada a Humaño, a la altura del abdomen.

Éste, también tuvo su ‘recompensa’.

Pudo herirlo en la cara, provocándole certeros cortes que en segundos, surcaron en líneas de sangre.

La gente señaló que en el piso, los sujeto continuaban insultándose, aún cuando la fortaleza ya los había abandonado.

Por algunos segundos, los testigos los asumieron muertos, ya que quedaron quietos con las armas al lado.

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