La joven, de 26 años, había salido de su casa y ya no contestó los llamados ni mensajes de sus familiares. No había concurrido a trabajar, anteanoche. Junto a su cuerpo estaba su pistola.
La madre de quien revestía la jerarquía de cabo, concurrió a la Comisaría Primera del Menor y la Mujer para reportar su ausencia.
Desde ese momento, comenzó una intensa búsqueda que finalizó poco después de la mañana de ayer, cuando sus camaradas del Escuadrón Táctico y personal del cementerio La Piedad la hallaron tirada en el piso y sin signos vitales.
A su lado, se encontraba una pistola reglamentaria 9 milímetros, que más tarde se corroboró que era la que le había asignado la fuerza de seguridad.
Desde ese momento comenzó un amplio despliegue de funcionarios policiales y el juez penal de turno, Miguel Ángel Moreno, concurrió a la necrópolis.
Justo al mediodía, la unidad morguera de Bomberos retiró el cuerpo de Santillán para llevarlo a la morgue judicial.
Pericia esclarecedora
El proyectil ingresó por la sien derecha de la joven y tenía orificio de salida en la región parietal-occipital, el que causó múltiples fracturas en el cráneo y pérdida de masa encefálica.
La trayectoria era levemente de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda.
Su mano derecha presentaba espasmo cadavérico, es decir, quedó en la posición típica de quien empuña un arma de fuego.
No se encontraron otras lesiones en el resto del cuerpo, sólo la del balazo, dijeron calificadas fuentes.
La mujer había salido de su hogar a las 9.30 del viernes, vestida con un equipo deportivo que le entregó la Policía. Era la prenda que tenía colocada cuando fue descubierta en un pasillo de nichos y panteones, a unos 100 metros del acceso principal del cementerio.
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