El Gobierno puntano invirtió 82 millones de pesos para la construcción de la presa. La obra, que ocupa 17 hectáreas, se transformará en un nuevo atractivo turístico para la zona.
La Sepultura, que debe su nombre a que en esa zona murió Yungulo, el último cacique de la región, junto con todo su pueblo, está en el departamento Chacabuco, en la zona de Cortaderas, en el kilómetro 25,5 de la ruta 1, desde donde se accede al circuito turístico del perilago por un camino de tierra consolidado de apenas dos kilómetros. Está enclavado en la falda occidental de la Sierra de los Comechingones y se puede circundar el embalse en forma completa, lo que agrega un atractivo turístico excepcional para localidades como Villa Larca o la propia Cortaderas. Está alimentado por el arroyo del mismo nombre, que a su vez recibe caudal del arroyo Grana.
“La obra tiene una finalidad más bien turística, porque ocupa 17 hectáreas y el volumen de agua no será el mismo que el de otros diques cuyo objetivo es ser un reservorio”, explicó el jefe de Grandes Obras Hídricas, Aníbal Falcón. De todas maneras, desde el ministerio de Infraestructura se encargaron de remarcar que no van a sembrar alevines de trucha como se especuló en algún momento, ya que quieren a los turistas practicando deportes náuticos o disfrutando del entorno, pero en un espejo de agua sin peces.
La inversión rondó los 82 millones de pesos y los trabajos, que comenzaron el 13 de noviembre de 2007, estuvieron a cargo de Mercovial SA, GCI y la constructora San Luis Sapem.
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