El secretario de Justicia y flamante representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Julián Alvarez, dijo que quiere “jueces con conciencia social” y confió que aspira a que “los jueces entiendan que tienen que dedicarse a hacer política”.
“Quiero jueces con conciencia social, que estén mirando a la sociedad. Tenemos que pensar en una nueva formación, en cambios de currículas y sostener el debate”, destacó.
Alvarez consideró que “La Cámpora está estigmatizada”, pero que “está sentada adentro del Consejo de la Magistratura discutiendo” y advirtó que en esa función “nos van a conocer verdaderamente”.
Al ser preguntado sobre los cambios que el kirchnerismo intentará realizar en el Consejo, precisó que la idea es “cubrir las vacantes del Poder Judicial, que son un tercio del total, con personas que piensen con conciencia social”.
Para ello anticipó que se terminarán “los concursos de acá a fin de año” y si bien admitió que contar con magistrados comprometidos políticamente fue algo que “siempre preocupó” al kirchnerismo, aclaró que en el Consejo de la Magistratura “al bloque oficialista no le alcanzan sus votos para proponer jueces, necesita consenso con otros sectores”.
El joven representante, de 32 años, indicó que también “es clave” establecer una nueva forma de armar las ternas de candidatos a jueces y adelantó que “va a haber igualdad entre abogados y magistrados a la hora de postularse y plazos para acelerar los concursos”.
Sobre si se está pensando en el Poder Ejecutivo promover la eliminación del requisito de que para ser consejero representante de los jueces haya que pertenecer a la Asociación de Magistrados, Álvarez respondió que eso no está definido aún, pero señaló que “como dice Cristina, el pueblo entra en las grietas como el agua”.
Respecto de la reforma judicial que impulsó el Gobierno y solo prosperó parcialmente, Álvarez aseguró que lo que la Justicia determinó inaplicable obedeció a que “la corporación judicial no permite que toquen sus intereses y que ingrese el pueblo en la toma de decisiones, porque tienen sentido antidemocrático”.
Consultado sobre la relación del Gobierno con la Corte Suprema, afirmó que “me llevo muy bien con la Corte, tengo una buena relación con (Ricardo) Lorenzetti. Hablo por teléfono. Lo veo cuando hay temas institucionales importantes”.
Acerca de otras reformas en el ámbito judicial, estimó que “hace falta una reforma procesal”.

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