Será durante 48 horas a partir del jueves, debido a arreglos en una cámara distribuidora que obligarán a suspender el uso del conducto de Rio Grande. La gente deberá moderar su consumo para que la provisión sea normal.
La provisión normal dependerá entonces de una delicada ecuación de dos componentes: La actitud de la gente, cuyo gasto excesivo no ha bajado a pesar de la emergencia hídrica; y la respuesta que tendrán ciertos sectores de la ciudad, particularmente los que están en una posición topográfica elevada. "Las zonas más altas, que serían las que se encuentran si trazáramos una línea imaginaria desde la calle Rio Bamba hacia el este, pueden verse afectadas por problemas de baja presión. Evidentemente la gente va a sentir el corte. No quiero decir que no habrá agua, simplemente pido que la cuiden para que esto no suceda" advirtió Morales. "Es poco el caudal que será disminuido, pero en caso que existiera abuso por parte de la ciudadanía el agua puede faltar, situación que por otra parte ya estaba ocurriendo cuando teníamos los dos acueductos conectados" señaló Aguado, quien además precisó que el corte comenzará en la madrugada del jueves.
San Luis, Juana Koslay y La Punta consumen en conjunto alrededor de 1100 litros por segundo; 900 litros son aportados por el acueducto de La Florida, mientras que el de Rio Grande complementa con 200 litros. La cámara 35 es una estructura de confluencia de ambos ductos emplazada en las inmediaciones del paraje Cuatro Esquinas, a unos 20 kilómetros aproximadamente de la ciudad de San Luis.
Sobre el estado de los diques ante la caída de las primeras precipitaciones significativas, Aguado dijo que "con el nivel que tenemos estamos bien, entró agua tanto a La Florida como a Rio Grande, y por esta razón es que estamos respirando un poco".
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