María Laura Megna Tasada tenía nueve meses cuando sus papás, Hugo y Adriana, que era empleada de la Aduana, fueron secuestrados. Va a la Justicia para obtener el empleo.
Antes del decreto 1199/12, que firmó la presidenta Cristina Fernández, en noviembre pasado, los registros laborales de la mujer desaparecida -como los de otros compañeros secuestrados durante la última dictadura militar- decían "abandono de trabajo". Ahora deben ser modificados. El abogado Marcelo Abaca, que patrocina a María Laura en su reclamo, recordó que el convenio colectivo de trabajo mencionado apunta a que los hijos de empleados fallecidos de la Aduana deberán ser tomados para ocupar el puesto que dejaron sus padres. Sin embargo, a cuatro meses de haber iniciado el trámite administrativo, María Laura no obtiene respuestas del organismo.
Al recordar el decreto modificatorio sobre el motivo por el que los desaparecidos dejaron de trabajar, el abogado lamentó: "El cambio está en trámite, pero la cuestión ya está reconocida como derecho y no hay respuestas por parte de la Aduana".
El 19 de abril pasado, Abaca presentó el pedido de ingreso de María Laura -de profesión abogada-, en el marco del artículo 24 del convenio colectivo de trabajo 56/92. Frente a la falta de respuestas, el 5 de junio ingresó un pronto despacho en el que se intimó a la Aduana, para que en 72 horas resolviera la situación. "Hasta ahora, solo obtuvimos silencio", dijo el letrado.
En ese contexto, y tras haber agotado la vía administrativa, Abaca -que fue empleado aduanero durante 15 años- preparó un recurso de amparo, y hoy será la primera vez que un hijo de desaparecidos con presunción de fallecimiento recurre a la Justicia para que se reconozca su derecho como tal, y ocupar así el puesto. Adriana trabajó en la Aduana entre 1975 y 1977. "No hay reconocimiento oficial de la Aduana sobre ningún hijo de desaparecidos, aunque tenemos conocimiento de tres casos en el país. El de María Laura es el único en Rosario, los otros son de Buenos Aires", indicó el profesional. Además, recordó que el año pasado, junto con el Frente Aduanero para la Victoria se colocó una placa que recuerda y reivindica a los desaparecidos empleados de la Aduana, en el edificio rosarino, con apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Municipal.
Cuando su abuela hizo la denuncia y logró recuperarla, María Laura pudo volver a su familia. Todavía con asombro, relata que en 1982 obtuvo su primer Documento Nacional de Identidad. Estudió abogacía, al igual que su madre, quien cursaba el segundo año de la carrera cuando la privaron ilegalmente de su libertad. Pese a la dolorosa historia que relata, María Laura sonríe cuando habla de Adriana, que tenía 20 años cuando fue secuestrada. "Ella es desaparecida con presunción de fallecimiento. Era militante política del PJ y del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho. Dicen que me parezco a ella, pero también que tengo cosas de mi papá", cuenta mientras se corre el largo cabello castaño de los hombros.
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