Mingo pide fuerza mental y no agachar la cabeza. Volvió, arengó a los futbolistas y trabajó lo táctico.
El movimiento en el estadio comenzó temprano. Mingo arribó, habló con un par de directivos y se dirigió a la cancha.
Su ayudante de campo, Lorenzo Frutos, y los profes Rodrigo Muñoz y Federico Grill preparaban lo que sería una sesión de táctica y estrategia. La charla con los jugadores se prolongó un buen rato. El objetivo inmediato era saber en qué condiciones anímicas estaba un plantel que perdió cinco partidos al hilo y se quedó sin clasificación. El entrenador les fue claro, terminante. Jugarán los que mejor estén futbolística, anímica y físicamente (ver aparte).
"No quiero miradas en el suelo, esos jugadores no sirven para estos momentos. Si tienen miserias entre ustedes, se miran a los ojos y se las dicen. Acá el objetivo común es sacar a Cipolletti de esta situación", les aclaró, palabras más palabras menos, según contó uno de los futbolistas.
Los rumores acerca del posible alejamiento del capitán Cristian Martínez (quien se molestó por la salida del cuerpo técnico de Rogger Morales) quedaron sólo en eso. El marcador central se presentó a la práctica, escuchó las palabras del DT y después se paró en una defensa que realizó intensos y repetidos trabajos tácticos (junto a Figueroa, Jara y Alegría). Mingo insistió con el orden táctico, machacó en salidas y coberturas para afirmar una defensa a la que le convirtieron en los últimos cinco partidos. Fue en esos momentos que a Perilli y a Frutos se los vio enérgicos, vigorosos en las indicaciones.
Varias cosas dejó el entrena- miento. Desde ya, no estarán los suspendidos Gabriel Chironi, Bruno Weisser y Germán Alecha (que también sufrió una distensión), y tampoco los lesionados Valentín Perales, Adrián Benito y Alejandro Ortíz. El caso de Santiago Vergara es importante, porque sufre una dolencia en el tobillo pero para el DT es de los mejores jugadores que tiene. Por eso, lo esperará seguramente hasta último momento.
Desde la óptica del calvo DT, Manuel Berra no jugará más de '5' solo e incluso en las tareas de ayer se movió como carrilero por derecha, la posición que le inculcó Perilli en ciclos anteriores y donde mejor rindió.
El DT también habló con el enganche Matías Padilla, a quien seguramente buscará recuperar porque hasta aquí no ha demostrado todo lo que su 'currículum' decía. La preocupación de Mingo tiene que ver con lo "corto" de este mini torneo de siete equipos. Es que el albinegro no sabe lo que es ganar desde el 27 de enero (3-0 a Gimnasia de Concepción), no convierte goles desde esa fecha y el partido del domingo es una suerte de final, porque está a un punto del anteúltimo de la tabla (Brown) y a tres del descenso directo (hoy se iría Desamparados).
Lo ideal para Mingo hubiese sido llegar en una situación menos apremiante, realizar un examen profundo de sus jugadores, escanear sus potencialidades y echar a andar el laboratorio. Pero no hay tiempo. Por eso, ante todo, pidió "actitud" y "compromiso", luchar por un mismo objetivo y dejar las diferencias de lado. Luego se abocó a las falencias tácticas. Siempre con una sonrisa en el rostro. Como si hubiese vuelto a respirar en el ambiente que disfruta.
Cipo trabajará siempre de mañana y buscará su mejor forma para recibir a un Rivadavia de Lincoln que empató los últimos dos juegos. Volver al triunfo sería oxigenar el ambiente. Si no, la preocupación será mayor.
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