No hay lugar para los chicos del exhogar Pagano de Viedma

No hay lugar para los chicos del exhogar Pagano de Viedma
El gobierno rionegrino no encuentra un lugar adecuado en Viedma para alojar a los jóvenes en conflicto con la ley. Una compleja situación, en la que se entremezclan diversos condicionantes, deja a los chicos en una posición ambigua de víctimas de la marginalidad y la violencia y de potenciales provocadores de hechos de violencia y de delitos.
El Hogar Pagano, destinado al alojamiento de los menores de edad que cometen delitos colapsó el año pasado, fue incendiado y destruido y su nombre quedó para el gobierno ligado a una etapa a la que no se quiere volver.

Luego, los jóvenes fueron trasladados a la chacra ADRA, a cargo de la Fundación Creando Futuro, que a poco de andar, colgó los guantes, porque sus máximos responsables se vieron desbordados por los sucesivos inconvenientes. La chacra, a cargo exclusivamente del Ministerio de Desarrollo Social, fue quemada por los internos.

Entonces se destinó para ese fin una casa en calle Güemes, en la parte delantera del Caina niños. Pero ese sitio está en estado deplorable. Sin gas, con apenas un calefón eléctrico para bañarse, con las instalaciones en condiciones inhabitables, ha generado la crítica de los vecinos y de los propios chicos, que muchas veces alentados por adultos, producen desmanes y mayores roturas.

"Nos resulta imposible conseguir un inmueble donde derivar a estos jóvenes, hemos hecho distintos intentos, pero necesitamos tiempo", afirmó el ministro Ernesto Paillalef. Se está proyectando la readecuación total del antiguo Pagano y hasta se llegó a analizar la posibilidad de reacondicionar el Hipódromo.

Por ahora son sólo planes a futuro, "pero el gobernador ha indicado que la resolución de este tema es de carácter perentorio", sostuvo Paillalef.

Mientras tanto, los chicos están inmersos en una situación de crisis permanente. En un sitio inhabitable, con la Justicia que los deriva allí a pesar de que conoce esa precariedad, con un Estado que no puede encontrarles un lugar en mejores condiciones donde permanecer, con gravísimos problemas de adicción y de conducta, con familias ausentes y con una sociedad que no promueve acciones solidarias. "Los propietarios de inmuebles no nos quieren alquilar sus casas para este fin y en los barrios se movilizan para lograr su traslado", se quejó el ministro.

Los rumores corren. Desde el Estado aseguran que adultos vinculados a redes mafiosas utilizarían a los jóvenes en conflicto para su propio beneficio. Y trabajadores preocupados por la situación –y tal vez con alguna inquina política– difunden anónimamente la gravísima situación que se vive en el lugar, aportando datos preocupantes sobre los vínculos que se crean entre agentes públicos y los chicos.

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