Con muchos altibajos, el "milrayitas" se sacó de encima a Estudiantes de Concordia por 80 a 62 y quedó a 1.5 puntos del líder de la segunda fase.
Estuvo claro desde el arranque que los dos tenían un arma diferente para lastimar al rival. Peñarol sacó diferencia metiendo la pelota en la pintura para Leiva (6), mientras que Estudiantes apostó al tiro externo con buena efectividad. Cuando el local subió la marca para no recibir más puntos desde afuera, apareció Giorgi para lastimar con penetraciones y obligar al primer tiempo técnico con la visita arriba por 4 (11-15). El juego era equilibrado, el conjunto de Rivero no terminaba de desequilibrar en ataque y no tenía intensidad en defensa, lo que permitió que Estudiantes pudiera anotar sin mayores complicaciones. El minuto final fue lo mejor del “milrayitas”, con dos robos de Campazzo, una bandeja del base y un doble y falta de Leo Gutiérrez para irse al descanso corto 24 a 20.
Con mayoría de relevos, el arranque del segundo parcial no fue bueno para Peñarol, que anotó apenas tres puntos en 4’, pero que pudo mantenerse arriba en el marcador porque estuvo más firme en defensa y Estudiantes tampoco tuvo demasiadas ideas a la hora de buscar el aro rival. El “milrayitas” no cambiaba la cara y la visita lo aprovechaba para tomar la delantera con un libre de Rivero y alejarse con un triple de Cortés y un doble de Roberts que lo dejó 36-28 con un parcial de 10-0. En el peor momento de Peña, apareció Campazzo, metió un doble y asistió a Sosa que rompió de afuera y se acomodó a 3 (33-36). El cierre volvió a ser de los de Laginestra que aprovecharon el extenso descanso de Gutiérrez y Leiva y se fueron al descanso con victoria de 40 a 35 y un fastidio en los jugadores locales que se veía desde las cabinas.
Fernando Rivero los tranquilizó en el vestuario, devolvió al rectángulo a los titulares y ahí la diferencia se notó mucho. En tres minutos metió un parcial de 8-0, pasó al frente por 43 a 40 y obligó al tiempo muerto del técnico visitante. A partir de una falta antideportiva a Leiva después de una falta que le cometieron a él, Estudiantes reaccionó y con un parcial de 7-0 se le fue a cuatro. El pivote albiazul era el arma más importante en ofensiva porque no tenía un marcador de su talla y lastimaba en la pintura. La diferencia de jerarquía se notaba cuando podía correr y en otra racha favorable (9-0), volvió a tomar el liderazgo (51-47). Sin descanso, por la lesión de Ibarra que lo tiene afuera de la cancha, Campazzo se ponía el equipo al hombro y era el que lo mantenía al frente, pero sin poder despegarse. Al último descanso corto llegó arriba, pero sólo por 3: 57-54.
Estudiantes no se daba por vencido, no tenía gol pero trató de hacerse fuerte en defensa para llevar el partido al final más cerrado posible para dar el batacazo. Pero los encuentros entre Campazzo y Leiva parecieron encaminar el triunfo “milrayitas”, y más cuando volvió Leo Gutiérrez para los 6’ finales con Peña arriba por 6 (63-57). Sin brillar, con Leiva como máxima figura, el local se ”cortó”, sacó la máxima de 13 (70-57) y el partido estaba terminado cuando restaban 4’35”. En el final se terminó luciendo Peñarol y cerró de manera contundente (80-62) una victoria que no fue fácil o en la que por lo menos no fue una buena actuación colectiva del equipo que termina marcando diferencia a través de sus individualidades.
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