Beatriz Regal, la mamá de Wanda Taddei, pasó por Mar del Plata días atrás invitada por Mumalá, pidió reglamentar la ley nacional contra la violencia y asignarle presupuesto, pero también exigió que la Justicia la haga propia
El viernes de la semana pasada estuvo en Mar del Plata, invitada por el movimiento de mujeres Mumalá y la secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud, en el marco de un seminario sobre Perspectiva de Género. En la conferencia contó con la compañía de la abogada Victoria Vuoto, quien viene pidiendo la declaración de la emergencia por violencia de género en Mar del Plata “para poder destinar el presupuesto a los programas de asistencia, que nos permitan evitar el femicidio”. “La discusión judicial en un caso que se ha cobrado la vida de una mujer, es una discusión tardía”, aseveró. En Mar del Plata, dijo, se piden 30 restricciones de acercamiento diarios y el 70 por ciento de los llamados al 911 son por situaciones de violencia. “Es una llamada de atención para que el Ejecutivo municipal tome medidas al respecto”, sostuvo.
A un año de la primera sentencia a Vásquez, Beatriz dio cuenta de las sensaciones que aún conserva. “Si uno habla desde el punto de vista judicial, 18 años no es poco. Pero aplicando las leyes de las dos terceras partes, dentro de poco estaría muy cerca... Y yo pienso en la protección de mis nietos. Porque una persona psicópata perversa como es esta persona, en la sociedad seguiría haciendo daño”.
“Ahora -sumó- contamos con una fiscal mujer, que me dio mucha tranquilidad, porque piensa igual que nosotros, y piensa seguir la línea que ya había empezado el fiscal (Raúl) Plee en su momento, que es quien tomó el caso Cromagnon. Esperemos que los jueces interpreten la ley como tiene que ser y no inventen como ha sido hasta ahora”.
En este marco, cuestionó que para los magistrados haya sido un atenuante una supuesta “emoción violenta”. “Hay muchos escritos que indican que cuando una persona mata con fuego, es premeditado. Nadie prende fuego a nadie sin premeditación. Lo que pasa es que los jueces del caso Wanda consideraron que no era violencia de género y hasta dieron a suponer que se había prendido fuego ella. Nosotros demostramos con pruebas fehacientes y con peritos que todo lo que dijo él es mentira. Yo creo que estos jueces van a escuchar lo que tienen que escuchar”, se esperanzó.
El caso de Wanda enseguida cobró estado mediático. Y no es casualidad que después de su asesinato más de 130 mujeres fueron incineradas, y unas 63 al menos fallecieron por causa de las quemaduras. “Lo primero que nos dijeron los jueces fue que no les gustaban los juicios mediáticos, y yo contesto que el único mediático es él (por Vásquez). Aparte, el primer día de juicio, él declara y se pone a llorar: bajó el juez (Luis) Niño a consolarlo, delante de los padres de la víctima. Fuimos bastante maltratados: somos víctimas de violencia judicial”, sostuvo.
Beatriz decidió no quedarse en su casa, bregando sólo por Justicia para su hija. Se convirtió, a fuerza de voluntad, en una abanderada de esta lucha y recorre el país advirtiendo, trabajando y denunciado. “Es la forma que yo elegí para sobrevivir. Estoy viviendo para que tratemos de bajar la cantidad de víctimas que se multiplican. Las estadísticas son horrorosas. Acá la compañera (por Victoria Vuoto) me estaba comentando que presentaron en Mar del Plata un muy buen informe, con detalle de las situaciones de las víctimas. Asusta que la mayor cantidad de víctimas son asesinadas por alguien del núcleo familiar: esposos, hermanos, padres y parejas o exparejas. A mí me motiva eso: bajar esta enorme estadística”.
Celebró el trabajo de Mumalá en todo el país, dijo que hay otras organizaciones que también trabajan en la temática. Nombró a la asociación civil La Casa del Encuentro, con sede en la Ciudad de Buenos Aires. “Esta lucha que emprendimos se está multiplicando día a día. También estoy trabajando por lo del día naranja, que es el color que va a visualizar la violencia todos los 25 de cada mes”, señaló.
Ella habla con el dolor atravesado en sus ojos, pero con firmeza. Recuerda que tuvo indicios de la situación en la que estaba atrapada Wanda a través de sus nietos. “Uno me comentó que él lo había encerrado. Yo le dije: no te portes mal, decí todo que sí, así no te encierran. Y él me respondió: abuela, prefiero estar encerrado para no escuchar”.
Otro indicio que tuvo fue a través de la escuela, donde detectaron “síntomas raros” en uno de los niños porque rompía los lápices contra la mesa y no prestaba atención. Incluso hoy tiene síntomas de distracción. Pidieron pericias psicológicas a todo el grupo familiar, pero sólo enviaron a los chicos al psicólogo y Wanda asistió para decir “que los chicos lo querían (a Vásquez) más que al padre”. “Le habrán creído, no sé”, se lamenta hoy. “Yo pensé que este caso terminaba como el de Tomás, ese chiquito al que mató la pareja de la madre, para hacerla sufrir: son esas víctimas colaterales, que es una forma de dañar a las mujeres”, reparó.
“Estuve ocho meses pensando que iba a matar a mis nietos. No pensé nunca que iba a matar a Wanda. Y te digo más: pensaba que si mataban a mis nietos, me iba a matar yo. Cuando vos prevenís algo, avisás algo, necesitás que te escuchen”, enfatizó.
Al analizar la ley nacional contra la violencia de género, reparó en que hay gente “muy involucrada”, trabajando por su reglamentación. “Creo que hay intención y sé que no hay presupuesto”. Pidió fondos para que sea posible prevenir y dar asistencia a las víctimas, fundamentalmente. Pero reparó: “Si la ley estuviera terminada, aceptada en todas las provincias, reglamentada como se debe, si los jueces siguen siendo como los que tenemos, la ley no la aplican. En el caso de mi hija, en el que no se aplicó la ley 26.485 -aunque ya existía-, si los jueces no la quieren leer, no la leen e inventan”.
“Que se separen lo más rápido posible”
Por último, Beatriz dio un mensaje a todas aquellas mujeres que hoy están sufriendo violencia. “Que se separen lo más rápido posible del agresor. Es lo más difícil, porque normalmente la persona que está sufriendo violencia piensa que lo va a cambiar, y son personas que tienen baja la autoestima porque es lo que primero consigue el hombre violento”, señaló.
Y brindó algunas claves: “Que la persona que está bajo violencia, pueda tener una copia de la llave guardada debajo de algún mueble, algún dinero y algo de ropa guardado en casa de madre o amigas, porque normalmente los violentos dejan la puerta cerrada con llave”.
Por último, concluyó: “Que tomen conciencia las mujeres, pero que también tome conciencia la sociedad: si escuchan que una mujer es golpeada, hagan la denuncia. Tenemos que ser partícipes, sino el problema es de otro y no es mío”.
Dónde denunciar
- Por emergencias, llamar al 911
- Comisaría de la Mujer: las 24 horas en Independencia 2447, 2º piso.
- Dirección de la Mujer: de lunes a viernes de 8 a 16 en Teodoro Bronzini 1147, casi Balcarce.
- Centro de Atención a la Mujer Maltratada: lunes, miércoles y viernes de 14.30 a 17 en Larrea esquina Salta. 472-0524.
Un recordatorio
“Por Wanda. Por nosotras. Por Todas. Ni una menos”, señala la placa que quedó colocada en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Mar del Plata en homenaje a Wanda Taddei y la lucha de Beatriz, su mamá.

Comentá la nota