Hay épocas y situaciones que favorecen el crecimiento de las poblaciones. El monitoreo y la distribución de cebos es constante pero "falta concientización y colaboración de la gente" indicó el doctor Conrado Murdoca.
Zonas de césped y pasto, arboladas, húmedas, con restos de poda, ramas y troncos viejos, son naturalmente "ideales" para el cobijo de roedores, tanto lauchas, como ratas. Situaciones particulares, como la realización de obras importantes que requieren cavar varios metros -como en los últimos tiempos obras de desagües, o trazado de nuevas calles- provocan la migración de grandes familias de lauchas y ratas y el repentino crecimiento de sus poblaciones en zonas aledañas. Pero hay otras situaciones, mucho más comunes, que contribuyen a "alimentar" la proliferación de los roedores: la falta de higiene. La cantidad de microbasurales y basurales en esquinas, terrenos baldíos, zonas abandonadas formados por arrojar residuos desaprensivamente en esos lugares inadecuados, caramelos, restos de un sandwich o una hamburguesa tirados en la calle, la vereda o las plazas, constituyen un gran atractivo para estos mamíferos.
Trabajo incesante
Desde la Dirección de Plagas Urbanas, que encabeza el doctor Conrado Murdoca, el trabajos es "permanente", pero "falta concientización y colaboración de la gente".
Murdoca reconoció que actualmente, zonas como el Parque San Martín, todo el sector parquizado del paseo costero, barrios semirrurales como La Florida, El Grosellar, Constitución, entre otros, "son lugares en los que las ratas se sienten protegidas y construyen sus cuevas".
En esas zonas "abunda la rata de alcantarilla o de albañal, esa a la que le gusta el verde, el arbolado, la humedad y los restos de poda que no son retirados, que les ofrecen un refugio inmejorable de los predadores y donde tienen acceso al agua" indicó Murdoca.
Pero sobre todo, consideró que "lo peor es la basura arrojada, criminalmente, en cualquier lado, que forma basurales, que se limpian y vuelven a formarse al otro día de nuevo".
Cebos rodenticidas
El personal de Plagas Urbanas trabaja constantemente, colocando, reponiendo y controlando los cebos en los sitios en los que proliferan las ratas.
"Estamos haciendo desratización con cebos rodenticidas, que son muy efectivos. Se colocan, se controlan, se reponen y contamos con cantidad suficiente para realizar el trabajo" aseveró.
En ese sentido señaló que "trabajamos permanentemente para mantener la situación por debajo de un nivel que implique peligrosidad para un brote de enfermedades transmitidas por roedores".
Por otra parte, el funcionario explicó a la población como actuar, si encuentran un roedor muerto, sea por ingesta de un veneno o por otras causas. "Lo principal es tomarlo con guantes, no tocarlo directamente. Ponerlo dentro de una bolsa, cerrarla, espolvorear esa bolsa con insecticida, colocarla en una segunda bolsa, cerrarla y nuevamente pulverizarla con insecticida y luego, depositarla en el basurín".
Murdoca aclaró que "esto es para evitar que se desparramen las alimañas que viven en el cuerpo de los roedores, especialmente las pulgas, que pueden transmitir también muchas enfermedades y los fluidos, que también son transmisores de enfermedades".
La prevención
Para mantener los ambientes, tanto exteriores como interiores, libres de ratas, Murdoca recomendó "higiene en general y con lavandina en particular".
"Tanto en patios, como en lugares húmedos del interior donde se detectó posible presencia de roedores -a través de observar restos de materia fecal- es importante pulverizar bien toda la superficie, pasando sin levantar polvo y luego, desinfectar con cuidado".
En zonas rurales y semi rurales, también sugirió "mantener un perímetro de dos o tres metros, de pasto bien corto y zona limpia".
"Si no existiéramos los seres humanos, los roedores se verían en problemas de supervivencia. Somos nosotros los que les proveemos de alimento, aún en épocas invernales", reflexionó el funcionario.
Transmisión de enfermedades
Las ratas y lauchas son vectores de enfermedades como el virus del hanta, la bacteriana leptospirosis que necesita humedad para reproducirse, entre otras. "La leptospira no es del Trópico, es una enfermedad que está acá, en esta zona, está más cerca de lo que pensamos, hay que tomar conciencia", apuntó.
Murdoca recordó que "hemos tenido períodos de descenso del número de roedores y otros de ascenso. Los períodos de ascenso siempre coinciden especialmente con momentos en los que no se cuida la higiene que tenemos que tener todos y lo tenemos comprobado estadísticamente".
Asimismo negó que la proliferación de roedores se dé porque se esté acortando el período de gestación o de llegada a la "pubertad" de los roedores.
"En las ratas que hay en la zona el período de gestación oscila en 23 días, llegan a la pubertad a los 3 meses y sobreviven, en cada gestación, un promedio de cuatro individuos, estadísticamente 2 hembras y dos machos, que rápidamente se reproducen", explicó.
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