Con 9 años padece un linfoma de Hodgkin y hoy empieza a tratarse en una clínica de Buenos Aires.
Pero Luca no está solo, además de su mamá María Fernanda Del Cerro y su hermanita Martina (4 años) miles de personas le dejaron en la página de facebook “Fuerza Luca”, su foto con un saludo especial para el joven gladiador: “La respuesta de la gente a la convocatoria por las redes sociales nos superó a todos. Empezaron las tías porque tenemos familia en General Roca (Río Negro), Neuquén, Mendoza, Buenos Aires y España. Entonces para darle fuerzas les pedimos que enviaran una foto con esa leyenda y nada más”.
Y las respuestas se multiplicaron por mil y ahora la familia sólo tiene una sola respuesta para darles: “Queremos agradecer profundamente a todos los que nos apoyan porque en realidad nosotros no hemos pedido nada, nunca. También quiero dejar claro este aspecto, no necesitamos nada: ni plata, ni regalos. Simplemente los invitamos a que dejen un cartelito con una foto y una sonrisa para darle ánimo a Luca, porque es un chico muy sociable, que se lleva bien con todo el mundo y ahora tiene que enfrentarse a un año pesado de quimioterapia fuerte”.
Marcelo insistió en lo que fue la reacción de la gente de San Luis: “Es maravilloso, impresionante. Cada cartelito nos ayuda un montón porque no sólo le darán fuerzas a él, sino que nos da mucha energía a nosotros. Por eso, queremos agradecerles a todas las familias puntanas que participaron. Más que gracias, no tengo otra palabra que decirles”.
Entre esos comprovincianos, Senatore nombró a Guillermo Monardes, el médico especialista que lo atendió en la sala de Oncología del Hospital San Luis y la doctora Miriam Gabutti, quien es su pediatra. “Pero además, estamos muy apoyados por nuestra obra social Dosep”, aclaró y también señaló que “no hay que tenerle miedo a la palabra cáncer, hay que desdramatizar y apoyar a los chicos. Lo difícil es que estará entre tres y seis meses en un lugar nuevo, contenido por su familia, pero donde no podrá ver a sus amigos, ni jugar al fútbol. Eso es lo difícil. Por eso, con estos mensajes que nos enviaron vamos a tratar de levantarlo cada vez que se nos caiga”. El hombre tuvo ayer un día normal de trabajo y al despedirse dijo: “Ahora tiene que curarse”.
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