En los últimos años la región fue epicentro de más de 20 sismos

Así lo detalla un informe del geólogo Guillermo Sagripanti. Sostiene que la mayoría de los movimientos alcanzaron los 3 grados en la escala Ritcher. Advierte además sobre la falta de acciones preventivas

Desde el año 2004 al presente la región suroeste del departamento Río Cuarto ha sido epicentro de al menos 20 sismos y microsismos. Los últimos dos ocurridos el 27 de marzo de este año a la 1.30 y el 28 del mismo mes a las 23.11, no fueron registrados por el INPRES, pero si percibidos por muchos habitantes de la zona.

Los datos no serían preocupantes si se tiene en cuenta que en la región hay escasa concientización sobre este riesgo y que, además, en lo que hace a construcciones no existe un control para que éstas se levanten respetando normas antisísmicas.

En consecuencia, se siguen evidenciando falencias en el plano constructivo y la ausencia de ejercicios para ampliar los conocimientos de las personas sigue estando ausente, salvo contadas excepciones.

El geólogo Guillermo Sagripanti investigador de todos los fenómenos sísmicos que vienen ocurriendo de hace varios años, sostiene que por ahora es difícil predecir estos fenómenos naturales pero si hay prevención y conocimiento los riesgos disminuyen.

Sobre la intensa actividad observada desde hace tiempo, Sagripanti explicó que la mayoría de los sismos han sido de magnitud Richter M 3,0 y en algunos casos han alcanzado M 3,7, de intensidades Mercalli Modificada entre II y III. Son superficiales con profundidades hipocentrales menores a 30 kilómetrosy en algunos casos no superan los 10 kilómetros.

Esta característica, de generarse a tan poca profundidad, permite que las ondas elásticas liberadas en el hipocentro o foco, en su trayectoria hacia la superficie se refracten en la atmósfera y sean percibidas como ondas sonoras (trueno o explosión) y en algunos casos seguida por una vibración. No ocurre lo mismo con los sismos que ocurren a mayor profundidad debido a que la energía del frente de ondas se atenúa con la distancia.

Los antecedentes

“Hay que resaltar que la región posee también antecedentes de fuertes terremotos prehistóricos e históricos. Entre los primeros, se han relevado deformaciones en los materiales del suelo que corresponderían a al menos cuatroProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 aleoterremotos ocurridos en los últimos 4.000 años. Los antecedentes históricos que se han logrado recolectar son de un sismo ocurrido a fines de enero de 1826 y los del gran terremoto de Sampacho de 1934. Los registros instrumentales y de parámetros macrosísmicos indican que han ocurrido más de 160 sismos y microsismos con epicentro en la región”, agregó el investigador de la UNRC.

De lo anterior se desprende que si bien la región Sur de Córdoba es de intraplaca, considerada más estable que una zona de borde de placa, como puede ser Japón o Chile, la sismicidad es superficial y frecuente.

“Como podemos apreciar ha habido actividad sísmica desde la prehistoria en la región y seguro que en futuro seguirán ocurriendo sismos, ya que estos eventos se repiten cuando cumplen su ciclo sísmico”, aseveró.

Agregó que la ocurrencia de este fenómeno natural a veces catastrófico no puede ser modificada por el hombre y la predicción del mismo actualmente está muy lejos de ser lograda con exactitud.

Pero al momento de consultarlo si los terremotos se pueden predecir, el geólogo dijo que por ahora es muy difícil. “Sin embargo hay acciones que están a nuestro alcance que permitirían mitigar o disminuir los daños que podría generar un sismo de fuente cercana o de fuente lejana, con epicentro en San Juan o Mendoza, estas acciones corresponden a la ‘Vulnerabilidad sísmica’. Actualmente a nivel mundial, en ciudades emplazadas en regiones sísmicas, son en estas acciones en las que se invierte mucho trabajo y esfuerzos”, sostuvo.

Concientización

Para Sagripanti “estas acciones comprenden la prevención sísmica, concientización sísmica, la construcción sismo resistente (viviendas, edificios, diques, rutas, etcétera), desarrollo de planes de socorro y reconstrucción, por citar algunas, que sin lugar a dudas disminuyen nuestra vulnerabilidad, la de nuestros bienes y las del entorno natural que habitamos, haciendo que el ‘Riesgo sísmico’ también disminuya.

Es por todo lo anterior que se debería intentar transformar la preocupación que nos genera la ocurrencia de sismos en la zona en acciones tendientes a disminuir nuestra vulnerabilidad, como así también intentar revertir nuestro estado de negación sísmica.

“Creo que a diferencia de otras regiones del país y del mundo, la región sur de Córdoba cuenta con el conocimiento y recursos como para, en el corto plazo, iniciar acciones tendientes a mitigar cualquier pérdida o daño futuro que podría causar la ocurrencia de un potencial terremoto o de algún otro fenómeno natural”, concluyó.

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