La policía realizó mejoras generales en el lugar, y arregló varios puntos que habían sido cuestionados por el juez como calefacción, iluminación y pintura en todo el recinto. Luego haber determinado la clausura por entender que las condiciones eran infrahumanas, el magistrado volvió a recorrer las celdas y permitió su reapertura.
En esa ocasión, el magistrado señaló que ese déficit es “a punto tal que las personas que allí resultan alojadas se ven obligadas a experimentar un nivel altísimo de degradación capaz de afectar tanto su dignidad personal, como su integridad psicofísica. Lo cual supone un severo agravamiento de las condiciones de detención y/o demora para todos aquellos allí alojados”.
Planteó la necesidad de que existan condiciones dignas de alojamiento y que la detención en ningún caso puede “resultar mortificante, vejatoria o humillante para la persona que la experimenta”. Las autoridades de la Comisaría –según informó el diario El Cordillerano- habrían hecho arreglo de pinturas, calefacción y otras cuestiones menores. En una nueva recorrida, los calabozos fueron rehabilitados.
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