Autoridades religiosas, municipales y provinciales estuvieron presentes en la ceremonia religiosa en memoria de los fallecidos el martes a la mañana.
Desencajado, con llanto y sin encontrar una respuesta a tan tamaña tragedia, el pueblo de la ciudad de Loreto despidió ayer a 8 de las 11 víctimas que dejó el violento accidente ocurrido el martes en la Ruta Nacional 9, en Simbol.
Las calles silenciosas y los negocios vacíos hacían presumir que la tristeza había invadido la ciudad. Pero más que tristeza, la localidad quedó sumida en un gran dolor por la pérdida de 8 hermanos que salieron a prestar servicio y nunca más regresarán a sus hogares. El pueblo se unió y se abrazó en el dolor con los familiares de las víctimas de la tragedia que enluta a toda la provincia.
El pueblo loretano se dio cita cerca de las once de la mañana en la plaza central. Posteriormente, llegó a la iglesia Nuestra Señora del Loreto, donde monseñor Vicente Bokalic Iglic ofició una misa de cuerpo presente para las 8 víctimas, cuyas vidas se apagaron abruptamente en la ruta.
Pedro Emilio Corvalán, Stella Marys Ibáñez, Ariel Darío Díaz, María José Toloza, María Azucena González y Nancy Noemí Álvarez dejaron la casa que compartían con sus familiares para partir al Reino de Dios.
La ceremonia religiosa estuvo acompañada por los familiares de las víctimas que, posteriormente, fueron sepultadas en el cementerio Cristo Rey, cerca de las 13.
El momento más sentido fue cuando los colegas de los fallecidos -con el delantal blanco- despidieron a sus compañeros. “Todos dejaron un vacío importante en la vida de Loreto, que nadie podrá completar alguna vez”, aseguró la comunidad loretana.
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