González partió a San Pablo y detonó Boedo: hay más jugadores que fueron a Agremiados, internas en la CD, la ayuda de Tinelli quedó en stand by y Simeone sólo cuenta bajas y reza. ¿Seguirá así?
Dicen que, cuando el enviado de González se fue de la sede, las gargantas se enrojecieron. No hubo manotazos, como cundió un rumor, sí discusiones fuertes. El tema reavivó posturas. Los dirigentes con más encono con los jugadores acusaron a Savino y compañía por un nuevo caso Hirsig. Insistieron en que en los demás clubes no ocurre y también hay deudas abultadas, y le echan culpa a la soga recibida por los players. Cristian Tula ya se asesoró legalmente. Y habrían sido más los que pasaron por Agremiados. Pesado. Hoy, pasado mediodía, se negoció la desvinculación. Savino no fue. Entre lo que quedaba colgado y dinero que ingresa a la tesorería, el resarcimiento se cerró en unos 400.000 dólares. Además, por los próximos tres años, González no podrá jugar en otros equipos argentinos. A Simeone, claro, poco le importa este detalle. Se quedó sin el lateral que quería. Y sin Bottinelli. Y Santana. Y Ledesma. Y Solari. Y Navarro. Ante la situación económica, había pedido que no lo desarmaran, que así se acomodaba. El panorama con que se va a encontrar tras las vacaciones será lejano al esperado. Los únicos dos refuerzos son los nigerianos Félix Orode y Evans Ugwunwa. Y en Boedo se bebe sangría. "Somos poquitos, pero el lunes arranco", dijo en la intimidad. Mientras, monitorea con preocupación tachando nombres de la lista.
Por el momento, Marcelo Tinelli no le puede aportar soluciones. Y hay dudas ciertas sobre si las aportará. Está molesto con algunas situaciones, por ejemplo, los vaivenes del presupuesto. De 13.000.000 millones a 20.000.000 subió y bajó de acuerdo a los humores y urgencias. Le avisaron que no quieren jugadores a préstamo, pero las arcas tampoco tienen liquidez para comprar valores propios. Si el que adquiere es el grupo inversor, la dirigencia pretende que se haga cargo del sueldo, como ocurrió con Santiago Solari. Siente que una cosa le dicen cara a cara y otra plantean tras las reuniones. Por lo pronto, ya habló con el Cholo y con Savino para dejar sentado que así no le pavimentan las chances de asistencia. Y quedó a la espera de un llamado para ver cómo quiere manejarse la CD.
Y en la ensalada de pensamientos que es hoy el oficialismo, hasta hay quienes analizan así la participación de MT, como esta voz que prefirió el anonimato: "Nadie quiere que se aleje, menos una persona importante como él, pero sí necesitamos que respete los conceptos básicos para salir de esta coyuntura. A todos nos gustó disfrutar de las figuras, pero la serie de decisiones que nos llevaron a esto lo incluyen". Además, a muchos no les gustó su intención de profesionalizar las áreas incorporando gerentes, porque intuyen que de esa manera se les retaceará poder. Para ilustrar las diferencias: después del clásico ante Huracán, Héctor Viesca, intendente y de usuales apariciones mediáticas sazonadas, había criticado duramente al plantel por la caída. Al día siguiente, el propio Tinelli salió a ponerse en la otra vereda de dichas declaraciones y se preguntó y respondió: "¿Alguien conoce quién es el intendente de River? No". Es Savino, aún con puntos desencontrados, quien más respalda al empresario y conductor. El presidente es quien más contacto toma día a día con la sequía de billetes. En el último tiempo, luego de la salida de Miguel Angel Russo y de sus problemas de salud (tuvo un episodio coronario en febrero), debió ceder algo de terreno en el timón del CASLA. Eso le dio protagonismo a otros dirigentes, como el tesorero Claudio Di Meglio. Y el consenso, ante este revuelto, luce como una utopía. En el medio, Simeone compara el desafío con las piezas que tiene y las cuentas no le dan. El lunes se pone el buzo otra vez. Y, sí, le va a picar...

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