La extinta embajadora fue una inclaudicable defensora de la postura de Formosa, y convencida del trabajo conjunto entre países
No solamente los funcionarios y técnicos locales pueden dar fe de esa pasión de May- tal como se la conocía entre sus amistades- sino también los propios integrantes de las delegaciones de Bolivia y Paraguay a quienes logró convencer para realizar un trabajo conjunto para que el beneficio de las aguas sea igualitario.
Y como resultado de esa inclaudicable defensa de la postura de Formosa- que quedó en evidencia cuando en el propio gobierno nacional poco se hacía para resolver las situaciones de emergencia que debieron padecer criollos y aborígenes del extremo oeste así como también para entender que esa indiferencia podía condenar a la desertificación a media provincia, en la parte norte de la ruta 81- logró que se conformara la Comisión Trinacional del Río Pilcomayo.
Fue en ocasión de formalizarse la sede de dicha comisión en Formosa por cinco años que estuvo por última vez la embajadora Lorenzo Alcalá en esta ciudad, ubicada en el estrado principal junto al ministro de Planificación, Inversión, Obras y Servicios Públicos, doctor Jorge Oscar Ibáñez, quien fue su amigo personal del mismo modo que el jefe del Ejecutivo formoseño.
Durante el acto en el que se dejó radicada en esta ciudad la sede por cinco años de la conducción de la Comisión Trinacional del Río Pilcomayo integrada por la Argentina, Bolivia y Paraguay destacó la embajadora que el paso dado y los instrumentos novedosos que se fueron recreando permiten que esta dirección ejecutiva actúe con mayor autonomía y cuente con mayor poder de actuación independiente que la oficina que funcionó el lustro anterior en Tarija.
La embajadora María Matilde Lorenzo Alcalà había sido designada primera delegada por la Argentina en la Trinacional , aclarando que si bien es cierto la tarea de la dirección que ahora tendría su sede en Formosa sería supervisada por dicha comisión la ejecutividad estaría en manos de este organismo que funcionó inicialmente en Fontana 840 de esta capital.
“Debo manifestar mi reconocimiento al gobernador Gildo Insfrán porque nos ha dado una casa que ha superado completamente nuestras expectativas de comodidad y adaptabilidad a su uso futuro”, expresó en ese 8 de octubre de 2008 la doctora Lorenzo Alcalá quien, además, ocupó la titularidad de muchas embajadas, como la de Venezuela, fue una exquisita escritora y una defensora de la realidad federal.
Lorezo Alcalá reconoció esa vez que por muchos años no se comprendió desde Buenos Aires la dimensión de la problemática del Pilcomayo y la lucha por su preservación.
“Pero esta visión que tiene Insfrán y que tan bien ha sido expresada por el ministro Ibáñez acerca del valor del agua y de la necesidad de avanzar hacia obras que permitan la distribución igualitaria de los caudales en el caso de la cuenca inferior, es compartida por la Comisión Trinacional”, afirmó.
Explicó que también existe una comisión tripartita de Coordinación en la que no están los representantes de los estados sino por los de las comunidades a las que se afecta cuando se interviene en el río.
“Ahora las comunidades que se supone que van a ser las favorecidas por las obras que se van a ejecutar en el Pilcomayo tendrán la posibilidad de opinar antes si quieren que se las hagan y como quieren que se las ejecute porque realmente lo que se busca es que la tarea en el río sea a favor de la población ribereña”, significó.



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