El gobierno británico lanzó su primera estrategia de ciberseguridad señalando que Al Qaida planeaba infiltrar el ciberespacio nacional como arma de guerra. En la mira de la organización terrorista, que ya usa Internet para el reclutamiento, propaganda y comunicación, está el funcionamiento mismo del Estado moderno. "Del mismo modo que en el siglo XIX teníamos que proteger nuestra seguridad en los mares y en el siglo XX en el espacio aéreo, hoy tenemos que concentrarnos en la seguridad del ciberespacio", dijo el primer ministro Gordon Brown.
El gobierno planea la creación de dos unidades en los próximos meses para ponerse a cargo de la vigilancia del ciberespacio. La Oficina para la Seguridad Cibernética va a formar parte del gabinete de gobierno para coordinar la política en los distintos ministerios, mientras que el Centro de Operaciones de Seguridad Cibernética se va a integrar al sistema de comunicación internacional que el gobierno tiene en Chetenham, a unos 150 kilómetros de la capital, y se encargará de identificar en tiempo real posibles ataques al ciberespacio.
En conflictos recientes, como el de Rusia con Georgia en agosto del año pasado, el ataque ciberespacial se convirtió en una nueva arma de la guerra. En un discurso en 2007, Jonathan Evans, jefe del MI5 –el servicio de espionaje interior británico–, mencionó a Rusia y China entre los países que estaban "dedicando mucho tiempo y recursos a robarnos nuestra tecnología civil y militar".
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