El Municipio realizó trabajos que incluyeron el traslado de puestos ilegales, la limpieza de la Cuenca Matanza-Riachuelo y la pavimentación desde Camino Negro hasta Ruta 4.
acondicionó una zona antes postergada y por la que hoy transitan con comodidad y sin problemas
miles de peatones y vehículos.
Hace un tiempo, el paisaje conformaba una imagen caótica: más de 100 mil metros cuadrados estaban ocupados por puestos ilegales; la contaminación ambiental era notable; y la falta de iluminación y de seguridad completaban el cuadro, que empujaba a los vecinos a evitar el lugar
utilizarlo con mucha precaución.
Sin embargo, a partir del traslado de la feria “La Saladita”, en enero de 2012, en un operativo conjunto entre Nación y el Municipio, la transformación se puso en marcha. A lo largo de más de 20 cuadras, se desmontaron puestos instalados precariamente a la vera del Riachuelo, se limpió y renovó toda la zona, y se avanzó en la pavimentación de 2.600 metros lineales, desde Camino Negro hasta Ruta 4. En todo el tramo, las obras incluyeron la instalación de luminarias y la construcción de veredas, plazas, bicisendas, miradores y una forestación total.
Las tareas de limpieza del Riachuelo y sus arroyos interiores (Arroyo del Rey, Canal Mugica, Santa Catalina y antiguo cauce del Matanza) son clave. “La transformación está a la vista. Se puso en valor un espacio público y se recuperó un lugar importante como la cuenca del Riachuelo para lograr un ambiente sustentable y sano que ayude a mejorar la calidad de vida”, dijo el secretario de Medio Ambiente, Héctor Corrado.
Ahora, la Ribera cuenta con dos carriles por mano, de 7,34 metros cada uno, un boulevard central y todo completamente equipado, lo que dio solución a la problemática vial en la zona. Con barreras de concreto, se delimitaron ambos márgenes para proteger a los peatones, evitar accidentes e impedir que prolifere el estacionamiento ilegal.
El Camino de la Ribera es parte de una historia nueva, y las obras no se detienen.
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