LOMAS | CIUDAD Adiós a la última esquina sin ochava

LOMAS | CIUDAD Adiós a la última esquina sin ochava
El viejo edificio donde alguna vez estuvo el “palenque de los Iberra” dejó de ser una de las reliquias del paisaje de Lomas. En su lugar hay ahora una torre que significa progreso, pero que no puede borrar en algunos la nostalgia por ese pedazo de historia que se fue.
“Tenía un valor urbano porque los Iberra eran una antigua familia y también histórico, ya que era una de las últimas esquinas sin ochava que quedaban”, se lamentaron desde la Comisión de Preservación de Patrimonios Arquitectónicos de Lomas de Zamora. Según la leyenda, sus salones habían sido lugar de tertulia para los hombres influyentes del 1800 y el sitio donde Borges, alguna vez, eligió soñar.

Por fuera, era sólo una construcción de viejos ladrillos, por partes sin revoques, y con ese halo de abandono que le imprimieron las pintadas, el cartel de venta, y un sin fin de grafitis hechos por manos anónimas, que quizás no sabían de sus historias de guapos y de entre cruces a través de los cuales quizás se modeló el destino de Lomas de Zamora.

La edificación que alguna vez fue el “palenque de los Iberra”, yacía solitaria en la intersección de Sáenz y Azara, y tal vez nadie –o muy pocos- llegaban a darse cuenta porque parecía rara. Es que sus formas eran distintas, pero la diferencia era imperceptible a los pasos apurados de cualquier ciudadano de estos tiempos, que tal vez no reparaba que lo diferente era el ángulo recto en la unión de sus paredes, porque era una de las últimas esquinas sin ochavas de toda la provincia de Buenos Aires.

Quien no lo notó, ya no lo hará, porque el palenque fue derribado para la construcción de una torre que representa al progreso, pero que aún así no logra borrar la nostalgia de los que añoran ese pedazo de historia que se fue.

“(Ese edificio) tenía un valor urbano porque los Iberra eran una antigua familia cuyo parientes se establecieron antes del reparto de la chacras de 1821, y también un valor histórico ya que esa esquina se había construido sin ochava”, señaló a Info Región el arquitecto Luis Letizia, miembro de la Comisión de Preservación de Patrimonios Arquitectónicos de Lomas y del Museo Histórico Municipal.

Para Letizia, más allá de la pérdida emotiva, si se quiere, la falta de preservación de estos sitios que alguna vez marcaron la historia de los distritos implica daños en aspectos más profundos, más intrínsecos, más cabales.

“La identidad, eso es lo que se va”, sostuvo el arquitecto.

El palenque de los hermanos Iberra era considerado por muchos, como Letizia, de gran importancia histórica ya que fue el primero en Lomas. Por eso, según aseguró el arquitecto, se habían presentado proyectos para que fuese declarado patrimonio cultural.

“Si un edifico así no está declarado como patrimonio cultural, el dueño tiene derecho de venderlo o de derrumbarlo para hacer otra cosa. Si hubiese estado declarado de este modo, no se habría podido tirar”, explicó.

Para que una edificación sea considerada patrimonio cultural, hay ciertas condiciones, como por ejemplo la relevancia de los que fueron sus propietarios o algunas características en su edificación. Por el momento, en Lomas de Zamora hay 13 propiedades así consideradas, pero el palenque, donde según cuenta la leyenda los hombres de la época hablaban de política y planeaban la cuidad que Lomas esa ahora, no corrió esa suerte que hubiese merecido por el sólo peso de los recuerdos que guardaba.

También se decía que en sus mesas se sentó Jorge Luis Borges a escribir unos versos, cuado Buenos Aires era arrabal, tango y milongas.

El palenque yacía solo en la esquina de Sáenz y Azara, y hoy en su lugar hay una torre que quizás algún día haga historia, pero que por ahora no tiene ese halo de nostalgia, de misterio y de magia que rodeaba a la última esquina sin ochava.

Comentá la nota