“Lograron que los fomentistas estén más preocupados por un desmayo de Aletto que por la corrupción”

En el marco de un juicio oral y público por un supuesto golpe de puño que le habría propinado el vecinalista Alberto Mayo a su par de Las Dalias, Carlos Aletto, una jueza absolvió al vecinalista del barrio Hipódromo tras acreditar que no había participado de tal gresca pero que además el denunciante había “simulado un desmayo” y “exagerado” la situación según explicó, el abogado patrocinante de Mayo, Dr. Julio Razona.
También habría quedado en evidencia que, ya en el piso, el escritor sólo había pedido el auxilio de la Secretaria Privada del Intendente, Débora Marrero. El letrado sostuvo que se trató de “una falsa denuncia” y apuntó: “Fue un hecho inexistente que tenía un trasfondo político pensado para que los vecinalistas queden mal parados ante la opinión pública y dejaran de ser la piedra en el zapato en los negociados municipales”.

A mediados de marzo del año pasado, en medio de un profundo malestar del vecinalismo marplatense a raíz de una polémica iniciativa del concejal oficialista Leandro Laserna, que proponía realizar modificaciones a los estatutos que rigen a las Sociedades de Fomento, el presidente de la asociación vecinal de Las Dalias, Carlos Aletto, le sumó a la historia una cuota de color al denunciar que su par del barrio Hipódromo, Alberto Mayo, le había propinado un golpe de puño cuando el primero se dirigía a presentar su adhesión al dirigente de Acción Marplatense.

Según la versión que dio a conocer en ese entonces el propio Aletto, Mayo lo había tratado de “cachivache” y le había dado un golpe, lo cual había generado que el fomentista del barrio del norte de la ciudad debiera permanecer internado en una clínica privada como consecuencia de las lesiones sufridas.

Por su parte, el acusado del supuesto incidente desmintió haber “tocado un solo pelo a Aletto” y lo calificó de “mitómano”.

Ante ese panorama, el escritor de Las Dalias llevó la contienda a estrados judiciales, donde denunció formalmente a Mayo de haberlo atacado. Finalmente, la causa judicial derivó a un juicio oral y público en el que la Jueza en lo Correccional, Dra. Jorgelina Camadro, resolvió absolver al supuesto golpeador al acreditarse que el acusado no había participado del supuesto acto de violencia.

HABLA EL ABOGADO RAZONA

Así lo explicó en declaraciones a Radio Nativa el Dr. Julio Razona, abogado patrocinante del fomentista del barrio Hipódromo, quien no ocultó su sorpresa al mencionar que se “llegó a una instancia de juicio oral y público por una supuesta trompada, cuando este tipo de cosas se solucionan mucho antes por ser un delito tan simple”. “Nunca había visto esto en 25 años de ejercicio de la profesión”, admitió.

No obstante, el letrado señaló que “hubo otras instancias previas al juicio” pero que en todas las oportunidades “tanto la supuesta víctima como el Ministerio Público ofrecieron hacer una suspensión del juicio a prueba”. “Esto implicaba el posterior sobreseimiento de Alberto Mayo y lo único que pedían era una disculpa de mi cliente, cosa a la que nos negamos rotundamente porque era una forma de justificar todo lo que se había hecho y lo cierto es que nunca existió una agresión de parte de Mayo a Carlos Aletto”, especificó.

En consecuencia, indicó, “optamos por llegar al juicio oral para demostrar que esto era una falsa denuncia, que era un hecho inexistente y que tenía un trasfondo político pensado para que los vecinalistas queden mal parados ante la opinión pública y dejen de ser la piedra en el zapato en los negociados municipales”.

Según pormenorizó el abogado, “hubo dos personas que atestiguaron que habían observado a Alberto Mayo pegándole una trompada a Aletto, pero se trataba de dos conocidos de la supuesta víctima, que casualmente habían ido a la municipalidad”. En contraposición, reparó en que en el momento de la supuesta gresca “había más de 40 personas en la puerta del municipio y nadie observó una agresión contra Aletto”, al tiempo que aclaró que los testigos del damnificado “dijeron haber reconocido a Alberto Mayo por televisión”.

En ese marco, Razona destacó que “Aletto denunció que Mayo le había pegado antes de ingresar en la municipalidad un día en el que se iba a intentar modificar las reglamentaciones del vecinalismo, violando una norma provincial; cuestión que había movilizado a todos los vecinalistas en contra de esta propuesta elaborada por el concejal Laserna”, y que “después de la denuncia, la Fiscalía ordenó una investigación del hecho y no se encontró ningún otro testigo que no sean estos dos que se ofrecieron espontáneamente, aunque en el juicio oral se demostró que nada de esto había existido”.

“Incluso, uno de los testigos falsos aseguró que no había ninguna persona en las escalinatas de la municipalidad cuando absolutamente todos los demás testigos manifestaron que había al menos unas 30 personas en ese lugar; lo cual demuestra que esos dos testigos fueron preparados pero mal preparados”, apuntó.

Respecto de las consecuencias físicas que había denunciado el fomentista de Las Dalias, el letrado manifestó que “en ningún caso se hizo un planteo en cuanto a que Aletto tenía alguna lesión” pero subrayó que “no sabemos si esa lesión fue autoprovocada o si se hizo pegar por un tercero”. “En ningún momento dijimos que no estaba lesionado, pero sí sabemos que nos las produjo Alberto Mayo”, insistió.

En tanto, el Dr. Razona puntualizó que “quedó comprobado que Aletto fingió un desmayo y que exageró para llamar la atención”, y deslizó: “Era llamativo que una persona como Aletto, que según sus propios dichos, practicó rugby durante muchos años, al recibir una trompada había sufrido un desmayo, convulsiones, llamaba a personas para que lo asistieran, se hizo trasladar en sillas de ruedas”.

Por otra parte, aseguró que durante el proceso “hubo cosas muy llamativas, casi irrisorias, como las que contaron los guardias de seguridad de la municipalidad que dijeron que Aletto simuló estar desmayado en el piso del municipio y que cuando se acercaron a auxiliarlo, él pedía por una tal Débora (Marrero), que es la secretaria privada del Intendente”.

“Cuando preguntamos si esta señora era médica, enfermera o la encargada de los primeros auxilios en caso de accidente, nos dijeron que solamente era la secretaria privada del Intendente. O sea, una persona que supuestamente había sido agredida clamaba por la presencia de la secretaria del Intendente en forma inmediata, algo que después entendimos porque horas después se envió un comunicado de los concejales de Acción Marplatense y de otros bloques, haciéndose eco de esta situación y hablando de violencia por parte de Alberto Mayo hacia otro vecinalista. Después ellos (por los ediles) explicaron que había sido un rumor el cual había sido debidamente propalado por interesados en tratar de denostar al vecinalismo de Mar del Plata”, relató.

FINES POLÍTICOS

En ese marco, consideró que “todo esto -tal como se demostró en el juicio- tenía un fin político porque Mayo se opuso taxativamente durante un período prolongado a la compra de un predio ubicado en frente a la planta de tratamiento de residuos en $ 11 millones porque ese terreno se había comprado hacía muy poco tiempo a $ 250 mil, y esto hacía suponer una malísima inversión para las arcas municipales y había una enorme sospecha de un acto de corrupción municipal”. “Esto hizo que Alberto Mayo no sea bien visto”, resumió.

“Todas estas cuestiones se presentaron en el expediente y se tomaron como prueba porque siempre que hay un hecho delictivo hay un motivo para que ocurra, también puede haber un motivo para que se haga una falsa denuncia y dos personas se prestaron a atestiguar falsamente en la Justicia”, aseveró.

Sin embargo dijo desconocer si existía alguna vinculación del denunciante con las autoridades Comunales: “En el juicio, Aletto solamente dijo que había sido contratado para un proyecto de enseñanaza barrial y que si bien había cobrado el sueldo durante unos meses, ese proyecto no se había podido llevar a cabo”, contó.

Por último, Razona afirmó que su conclusión final es que “toda esta movida falsa y este circo tuvo sentido porque durante un período prolongado se logró que los vecinalistas estén más preocupados porque un Aletto se desmaye y se le impute un delito a Mayo, que por si se compraba un predio a $ 11 millones cuando valía mucho menos, por temor a una represalia de este tipo; por más que sea un delito muy leve, no deja de ser una condena contra una persona”.

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