Locura total y un festejo interminable en la familia de la Fiera Rodríguez

Locura total y un festejo interminable en la familia de la Fiera Rodríguez

En la casa de los abuelos de Maxi, donde se crió el definidor de la serie con Holanda, hubo una explosión de felicidad cuando convirtió el penal. "Nos tiene acostumbrados a grandes momentos", dijeron.

Cuarto penal. Si la Argentina lo convierte, pasa a la ansiada final. El destino quiso que sea su nieto el encargado de poder convertir en realidad el sueño de millones de compatriotas. Pero Beatriz Rodríguez no puede mirarlo. Los nervios son más fuertes. Se va del cómodo living, se aleja de la tele y se encierra en el garaje. Reza, implora que la Fiera meta la pelota dentro del arco. Los segundos que pasan son una eternidad. Hasta que estalla su casa, su familia, el barrio y un país entero. "No tengo palabras para contar lo que siento, más no puedo pedir. Estoy plena", describe, algo menos eufórica, la abuela de Maxi Rodríguez, el rosarino que definió la serie con Holanda.

Beatriz vio la semifinal en la casa donde se crió la Fiera, en el corazón de Bella Vista. Junto a su marido, José Eusebio, el mismo que llevó desde los tres años a Maxi a los entrenamientos en Newell's y fue su mentor futbolístico. También estaban las primas Estela Maris, Karina y Susana.

La familia Rodríguez ya le estaba agarrando algo de bronca a Alejandro Sabella. "Todos los partidos esperábamos que entrara, aunque sea unos minutos para que aportara su granito de arena, pero no se venía dando. Y esta vez pensábamos que iba a pasar lo mismo. Hasta que vimos que lo llamaban y estallamos de emoción", relató la abuela de Maxi.

Y la Fiera entró en el alargue y fue incluido en la lista de los cinco pateadores de penales. El DT lo ubicó cuarto. Las dos atajadas de Sergio Romero dejaron en los pies de Maxi levar a la Argentina a la final del Mundial.

La previa de ese disparo, que entre los hinchas argentinos fue eterna, en la casa de los Rodríguez se tornó irrespirable. "La carita que tenía cuando iba caminando, por Dios", se divirtieron, ya más relajadas, sus primas.

Cuando la Fiera cambió penal por gol y la Argentina clasificó a la final del Mundial, la casa de sus abuelos estalló de felicidad y emoción.

Esa misma emoción que tiene su abuela cuando La Capital le pidió que describiera a su nieto y que contara qué siente por él. Se quebró y los ojos se le llenaron de lágrimas de amor.

"Crié a la Fiera desde los tres meses. Mi hija lo tuvo como madre soltera y, cuando tuvo que salir a trabajar, me lo dejaba todos los días. Lo vi crecer, su abuelo lo llevaba todos los días a todas las prácticas en Newell's, porque no faltaba a ninguna. Sabemos del esfuerzo que hizo para estar donde está. Nadie más que él se merece lo que le está pasando. No se imaginan lo que sentimos ahora. Estamos repletos de felicidad", señaló, a punto de quebrarse.

"Por suerte, Maxi ya convirtió varios goles decisivos. El gol que les hizo a los mexicanos (en octavos de final del Mundial de Alemania 2006), el penal de la definición contra Boca (cuartos de la Copa Libertadores 2013), así que por suerte nos tiene acostumbrados a grandes momentos", siguió Betty.

La madre de Maxi, su esposa e hijos están en Brasil desde que arrancó el Mundial. Beatriz habló varias veces por teléfono con ellos, la última apenas terminó la serie con los holandeses. "Fue una locura: era llanto, alegría, emoción, algo increíble", describió.

"Con Maxi no podemos hablar, lloraríamos los dos sin parar. Es que nos conocemos tanto, nos queremos tanto que, de sólo mirarnos u oírnos, ya sabemos lo que piensa el otro. El es un ser increíble, humilde, generoso, sencillo y agradecido. Por algo todo el mundo lo quiere", agregó la Nona.

Mientras posaban para la foto con un enorme retrato de la Fiera con la camiseta de la Selección y la boca llena de gol, los Rodríguez se ilusionaron con verlo el domingo próximo frente a los alemanes.

"Ojalá (Sabella) lo ponga: es la final y se lo merece por todo lo que luchó", suplicó Beatriz. Antes de despedirse, prometió que si hay definición por penales, o le toca patear uno a la Fiera, repetirá el ritual: no verá ese instante por tele, se encerrará en el garaje, cerrará los ojos y le transmitirá toda la fuerza y amor a su nieto famoso. Mal no le fue hasta ahora.

Vecinos

Cuando Maxi Rodríguez metió el penal, la casa de los abuelos se llenó de vecinos que fueron a saludar y festejar el pase a la final.

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