Un tercer vehículo también quedó involucrado en el accidente. Las barreras estaban levantadas y sólo hubo heridos leves.
El hecho ocurrió cerca de las 19.30 en Ovidio Lagos al 4100 (a la altura de Acevedo). Minutos más tarde, varios móviles de la policía, la Guardia Urbana Municipal (GUM), la Central de Operaciones de Emergencias (Coem) y la Dirección de Tránsito trabajaban en el lugar, donde fue interrumpida la circulación.
Increíblemente, los ocupantes de todos los autos sufrieron heridas leves y golpes menores. Sólo dos adolescentes fueron llevados a un centro asistencial por decisión de sus familiares. El resto de las personas recibió atención médica en el lugar por parte de los profesionales del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies).
Un BMW 320 D que se dirigía por Lagos hacia el centro fue impactado por la locomotora que iba a baja velocidad. La colisión hizo que el automóvil cruzara la vía y quedara de la mano contraria. A bordo iba un hombre de alrededor de 48 años que sólo sufrió golpes. Su hijo relató a La Capital que el chofer dijo no haber escuchado la bocina del tren. Si bien el vehículo quedó destrozado en el lateral izquierdo, el joven agradecía que a su padre estuviera "vivo".
Inmediatamente detrás, un Fiat Tempra se topó con el BMW, que quedó al costado de la vía, y lo impactó. Allí iba Marcos Castro (37 años), su hijo (19) y un amigo de éste (20). Los dos chicos recibieron atención sanitaria particular.
"El guardabarrera comentó que el tren no tenía autorización de paso", sostuvo el chofer del Fiat a raíz de haber hablado con el empleado de la firma concesionaria Nuevo Central Argentino (NCA). Sin embargo, ese dato era anoche materia de investigación.
Lo cierto es que sólo algunos testigos del lugar dijeron haber escuchado la sirena que indicaba que se aproximaba la máquina, pero ninguno de los integrantes de los autos la oyó.
Ese fue el caso de las cinco personas que viajaban en un Chevrolet Prisma cero kilómetro (ver aparte) y cruzaron la vía hacia el sur cuando, de golpe, el tren se les vino encima. El paragolpe de la máquina quedó a centímetros del asiento del conductor, Ricardo Salvañá (53 años), quien se salvó de milagro: su hijo lo movió al costado al ver que se aproximaba la máquina. El auto sólo tenía 20 cuadras de uso. Increíble.
Flamante
Los cinco integrantes de la familia Salvañá salían ayer al anochecer de la concesionaria de Lagos al 2100. Sobre la misma arteria, a 20 cuadras, la máquina de la firma América Latina Logística (ALL) se precipitó contra el Chevrolet flamante que fueron a buscar, y que quedó destruido. La felicidad duró poco, aunque no sufrieron lesiones de consideración.

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