El equipo de Russo logró una victoria clave frente a Atlético Tucumán. El canalla empezó ganando, se lo dieron vuelta, terminó el primer tiempo 3 a 3 y se quedó con una gran victoria. También hubo incidentes.
Otra vez Central pegó de entrada. Otra vez por intermedio de Lagos, como ante Chicago, pero esta vez le fue más difícil sacarle rédito. La cosa comenzó a desvirtuarse en un abrir y cerrar de ojos. Todo fue mucha búsqueda, pero a la vez desconcierto, de un lado y del otro. Y así se inició lo que fue el momento más caliente, con errores en las dos áreas, pero que el Canalla empezó a pagar primero. Desde aquel mal pase de Lagos para Delgado llegó el centro desde la derecha, el revolcón primero de Casteglione y enseguida el penal infantil que el ex Tigre le cometió a Luis Rodríguez. Empate y a empezar de nuevo cuando iban 29'.
Aquellos que pensaron que este era el partido destacado de la fecha no se equivocaron. A esa altura Central, que sufría horrores con cada pelotazo, ya había desnudado desinteligencias en el fondo del Decano y daba la impresión que podría inclinar nuevamente la balanza. Pero fue Atlético el que encontró ese desnivel, cuando la defensa durmió la siesta y Peppino largó la marca de Barone para que el defensor definiera de cabeza.
Explotó la tribuna canalla con la pelea con la policía, llegó el parate de 10', justo en la previa de un tiro libre para Central, que ejecutó Delgado y Lagos (49') apareció para llamar otra vez a la esperanza. No fue el final de los desaguisados. Porque dos minutos más tarde apareció Bareiro para atropellar la pelota y de pecho definir ante Lucchetti. ¿Fue todo? No. Hubo tiempo para que el Pulga Rodríguez interceptara el pase atrás de Barone tras otra pelota en el área canalla.
Primera conclusión: el partido, que había arrancado favorable para Central, ya no lo era tanto. Y hay algo que explica eso: la lectura que hizo Russo cuando Méndez dijo basta (56'). Porque se inclinó por Freitas para reforzar el anillo central. Encina ya lo había tenido a los 49', Rodríguez definió mal a los 56', a Bareiro se la sacaron justo a los 60' y Pereyra le pegó con la pantufla en el penal de Delgado al propio Pereyra a los 61'.
Hasta ahí parecía negocio. Pero este Central está enfundado en un aura ganadora. Y lo demostró a los 75', cuando Nery la metió al área, Peppino cabeceó y tras el rebote de Lucchetti apareció otra vez Bareiro para empujarla y empezar a saborear una victoria de aquellas.
Segunda conclusión: se trató de un triunfazo con todas las letras.
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