El Departamento Ejecutivo estaría preparando un nuevo marco regulatorio para el cementerio municipal, que entre otras modificaciones, avanzaría en la reducción de los restos por la vía de cremación lo que implicaría dejar de utilizar definitivamente el osario, realizar un nuevo convenio con las empresas de sepelios que tienen concesión de nichos y se procedería a la remodelación de los antiguos pabellones.
Aunque no hubo información sobre esta iniciativa que tiene pretensiones de convertirse en proyecto de ordenanza, trascendió que el intendente Aníbal Pittelli se reunió con funcionarios a cargo del cementerio municipal el pasado jueves a la noche y durante las últimas semanas mantuvo distintas entrevistas con representantes de las empresas de sepelios a quienes se les prorrogaría la concesión de nichos cedidos a estas firmas pero con un nuevo canon, en caso de aceptarse esta propuesta. Esta nueva ordenanza permitiría iniciar trabajos de recuperación edilicia y de los nichos en base a un proyecto que se sustentable a 20 o 30 años, según la información a la que pudo acceder LA RAZON. En este sentido, se procedería a realizar una reducción progresiva de los restos pero dejando de utilizar definitivamente el osario. El proyecto contemplaría la cremación y la habilitación de un cenizario sin costo para sus familiares. Tanto el Municipio como las empresas de sepelios pasarían a estar habilitadas a realizar esta reducción, siempre y cuando se tenga la autorización de las familias o se cumplimenten las vías legales si no hace presente o se encuentre a ningún pariente. Asimismo, esta tarea se haría lenta y progresivamente. Según trascendió, en vez de ir ampliándose el cementerio, se intenta ganar espacio dentro del propio ámbito disponiéndose la cremación de cuerpos ubicados en pabellones antitguos, muchos de los cuales ya superan los 100 años. Aparentemente, aquellos vecinos que renueven el contrato, los restos de sus familiares serían reubicados. Uno de los funcionarios consultados sobre esta normativa reconoció que la idea sería utilizar una modalidad de reducción “que respete la memoria de los familiares de Chivilcoy”, por lo tanto, se dejaría de utilizar el osario. Ningún resto se perdería sino que sería trasladado en forma reducida, por cremación, a un nuevo pabellón. Este emprendimiento dependería de los resultados de la negociación que las autoridades municipales mantienen actualmente con las dos empresas de sepelios. Estas tendrían que pagar una nueva tarifa pero podrían recuperar nichos dentro de un espacio prácticamente colapsado, contando además con la prórroga de la concesión por otros 10 años, que a su vez podrían facturar a sus asociados. El Municipio cuenta todavía con nichos disponibles, no así las empresas que estarían reclamando nuevos espacios para ampliarse. Los funcionarios que pretenden impulsar esta idea creen que sería una alternativa válida para evitar extender el cementerio a otros predios y además mejorar las instalaciones del cementerio sin afectar a la población en un tema tan sensible.

Comentá la nota