El nuevo presidente del justicialismo mendocino, el intendente Rubén Miranda, dijo que el partido acompañará al Gobierno nacional siempre y cuando "le dé a Mendoza lo que la provincia merece" y se distribuyan los fondos nacionales como el del Bicentenario.
Su obsesión son los proyectos y la inclusión de todos los pies peronistas en el plato del PJ. Se afirma kirchnerista y sostiene que el proyecto nacional que lidera la familia Kirchner es revolucionario, comparable a la gestión del General Perón que fue del 46 al 55.
Sin embargo, sus palabras indican que ese apoyo no es incondicional, si no que está sujeto al apoyo de la Presidenta al Gobierno provincial, apoyo no sólo moral: "Hay muchas cosas pendientes que están planificadas y que están detenidas. Nosotros necesitamos apoyo. Comprendemos lo que está pasando con el Fondo Bicentenario, con estas luchas que se dan para que el Estado Nacional obtenga recursos para poder redistribuirlos y eso lo apoyamos. Pero queremos ser parte de esa redistribución".
Rubén es un tipo cálido, irónico. Durante muchos pasajes intentó llevar la conversación hacia temas mas amables, pero la realidad se imponía y "el Rubén" es un dirigente de muchos años en política, por lo que su palabra tiene un jugoso valor testimonial, más cuando asume un rol de protagonismo político de fuste, presidiendo el partido que actualmente conduce los destinos de Mendoza.
-Cuando asuma la presidencia del PJ mendocino, deberá plantearse varios desafíos. Uno de ellos es la relación con el PJ nacional, liderado por Kirchner...
-Vamos a tener relación con Kirchner. Las transformaciones que se han hecho en los últimos seis años hacen posible creer que es posible un proyecto al estilo de la gestión de Perón del 46 al 55, en un contexto histórico completamente distinto.
Los métodos, las formas de imponer ese modelo lo llevan a estar aislado y a generar un espectro enfrente que es muy importante y que, inclusive, no tienen nada que ver unos con otros. Por ejemplo, es histórico lo de la Mesa de Enlace.
¿Qué hace la Federación Agraria Argentina con la Sociedad Rural? Los juntó Kirchner nomás. Sus procesos históricos no tienen absolutamente nada que ver. Hay gente en Las Heras que ha sufrido las consecuencias históricas del campo concentrado y que se alinearon con la Mesa de Enlace, porque dicen que Kirchner se puso en contra del campo. ¿Y qué tiene que ver ése campo con el nuestro? ¿Con la industria vitivinícola, con el ajo, con la fruta de carozo?
-¿No van a tener otros cismas, como el del peronismo disidente? Los justicialistas mendocinos aún apoyan la gestión de la presidenta Cristina Kirchner. ¿No visualiza reacomodamientos en Mendoza?
-El primer cisma se va a producir si no le dan a Mendoza lo que se merece. Vamos a apoyar al gobernador. Hay muchas cosas pendientes que están planificadas y que están detenidas. Comprendemos lo que está pasando con el Fondo Bicentenario, con estas luchas que se dan para que el Estado Nacional obtenga recursos para redistribuirlos y eso lo apoyamos. Pero queremos ser parte de esa redistribución.
Yo he adherí al modelo de Kirchner antes de que fuera presidente. Pero si me preguntan si estoy de acuerdo con la compra de los dos millones de dólares por la información que tenía; no, eso no tiene explicación.
Además, sería penoso que pusiera en riesgo un modelo político, económico y social. Él, como presidente del PJ nacional y yo, como presidente del partido en Mendoza, tenemos que pensar en movilizar fuerzas sociales, incluso de otros partidos, de otras expresiones tras de un gran proyecto nacional y que se sumara Cobos en el 2007 ese proyecto de Kirchner lo hacía más creíble.
-Usted estaba cerca de esa construcción...
- Claro. Yo milité espacios de la Concertación hasta que César Biffi me dijo: "Esto sólo es un acuerdo electoral coyuntural. Después cada uno sigue en su historia". Entonces dijimos: garanticemos el proceso interno del justicialismo, que haya elecciones internas, porque ellos nos querían dar la boleta a (Guillermo) Amstutz y a mí, sumando los dos para Biffi. Eso le servía a ellos, ¿pero cómo dirimíamos nosotros en Las Heras?
Con Guillermo (Amstutz) teníamos diferencias desde el 2005, con todo el dolor y el respeto que le tuvimos. No sé si soy mejor o no, pero no éramos lo mismo.
-Otro de los desafíos que se le presenta, como presidente del PJ local, es recomponer la relación con la sociedad.
- Primero, el Gobierno en la calle y nosotros vamos a ayudarle para que esté en la calle. No el Gobernador, porque él hace un gran esfuerzo, está todo el día en la calle. Esto es ministros, subsecretarios, directores, no abstrayéndose de sus obligaciones. A partir del cambio de gabinete de diciembre, veo una buena voluntad en la línea de ministros. Pero había otros que era difícil moverlos.
Para colmo, a este gobierno le han tocado todas. Cuando empezó no podía sincerar lo que recibió del gobierno anterior, lo bueno y lo malo, porque el Vicepresidente era de nuestro proyecto. Cuando lo quiso hacer en mayo, la gente dijo: "Es tarde".
El mismo Jaque se encorsetó poniéndole plazos a una de las políticas más complicadas, que es la seguridad. Y pagó costos por eso.
Pero después hay un montón de áreas en las que estamos haciendo. En obra pública, en lo único que estamos demorados es en vivienda, y no depende de nosotros, sino de la Nación. En el otro período, el Gobierno nacional venía con todo. Pero ahora hay mucha obra.
Por ejemplo en Las Heras, el hospital materno infantil que se está terminando, seis escuelas nuevas, siete kilómetros y medio de acceso a Villavicencio. Tenemos que salir y comunicar a la gente de cada lugar lo que se está haciendo, porque cuando se rompió la confianza es difícil volver a recomponerla.


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