Gimnasia superó claramente a un duro escollo en el Bosque. Con goles de Gastón Díaz, Blengio y Pereyra, el equipo de Troglio doblegó a la Lepra y le dio una clase de táctica en un triunfo que nunca corrió riesgo. Mirá las conquistas.
El partido. Luego de la mala pasada que le jugó la Lepra en Rosario en el choque del semestre anterior el equipo tripero cambió los planes. La presión de Gimnasia a los volantes comenzó generando gran incomodidad en la salida de Newell´s, que intentaba llevar la pelota con el buen manejo que otorga Ever Banegas y la movilidad de Maximiliano Rodríguez pero terminaba, inexpugnablemente, en un pase largo de los zagueros. En ese trance, el Lobo salía rápido luego de recuperar en la mitad de la cancha en pos de sorprender a la Lepra con las defensas bajas, algo que logró en los primeros minutos con las escaladas de Matías García y Gastón Díaz por los costados.
En dos instancias Erik Correa estuvo cerca de quedar mano a mano contra Guzmán luego de recuperaciones del Lobo en mitad, con la Lepra saliendo y sus volantes de espaldas. Porque la presión se daba de dos maneras evidentes: arriba con Bou y Correa molestando a los zagueros, y en el medio con la colaboración de éstos además de la sacrificada zona de volantes que no dejaban manejar la pelota a la Lepra en paz.
De una escapada de García por la izquierda llegó el córner que el propio Caco pateó y por el cual Darío Herrera le cobró penal a Heinze contra Correa. El colombiano pateó, atajó el uno de la Lepra y en el rebote, presuntamente en posición ilícita, Gastón Díaz capturó un gran remate de aire para reventar el arco del Patón y abrir el marcador a los 10 minutos.
Mientras la Lepra asimiló el golpe intentando llevarse por delante a Gimnasia con poca claridad (a los 14 minutos un cabezazo en contra de Omar Pouso casi le da el empate), el Lobo se volvió a agrupar más cerca de su área y a presionar hacia adelante de manera asfixiante.
Por eso el uruguayo Pouso, hombre fundamental en el batallador mediocampo tripero, se paraba cerca de la zaga central, con gran trabajo de Maximiliano Coronel, y salía “de punta” contra la espalda de Banega, Mateo y Maxi Rodríguez para romper el circuito de juego muchas veces con la complicidad de Herrera abusando de las faltas. De un recupero y pase largo suyo Bou, que corrió 50 metros con pelota dominada, remató cruzado y generó una gran reacción del uno visitante a los 20 minutos.
El despliegue físico del equipo de Pedro Troglio fue notable. Doble o triple marca sobre los habilidosos volantes internos de la Lepra, más constante movilidad por el frente de ataque de Bou y Correa, de gran partido, que no sólo ayudabana en la recuperación sino también eran prenda de contraataque ante los envíos largos de los volantes y defensores triperos.
La intensidad con que Gimnasia disputó cada pelota significó una traba imposible de vulnerar para la visita, que prácticamente no generó jugadas con riesgo real para Fernando Monetti en el primer parcial. Mientras al equipo de Pedro le faltó profundidad para llevar al marcador toda la diferencia que hubo entre uno y otro planteo táctico.
Complemento. En el inicio del segundo tiempo la Lepra, entendiblemente, manejó la pelota con más fluidez por la baja en la intensidad del equipo local, pero continuó con mucha tenencia y poco peso ofensivo por carencias propias y virtudes del fondo albiazul.
Así fue que recién a los 8 minutos apareció la primera jugada de riesgo y fue para Gimnasia: con amago en un pequeño espacio Bou, muy metido en el partido, se sacó de encima a Mateo y remató cerca del palo derecho de Guzmán.
La presión hacia delante siguió dando sus frutos al Lobo. Primero Blengio cortó con Mateo de espaldas y cuando se iba solo contra Guzmán, lo frenó Cáceres para ganarse una amarilla y Chimi, en la jugada siguiente y luego de un tiro libre, aprovechó un anticipo de Facundo Oreja para poner el 2 a 0 a los 15 minutos.
Mientras el Lobo se replegó y apostó, como en todo el partido, al pase largo para sus delanteros que quedaban mano a mano con los defensores visitantes, la Lepra continuó con su deslucida actuación en el manejo profundo y la poca presencia en el área de Monetti, que confluyó con el desgaste físico de un equipo que jugó Copa Libertadores en Colombia el jueves y arribó al país este sábado, con poco descanso y once partidos sin ganar.
El Lobo fue amo y señor del complemento ya que aguantó el partido en su terreno y estuvo cerca de dar el golpe de KO en cada avance del complemento, algo que llegó a los 35 minutos de la mano de un dotado Facundo Pereyra: otra presión de Oreja hacia delante, cesión a Díaz, centro atrás y el zurdo, recién ingresado, concretó el 3-0 final.
Con una soberbia actuación colectiva e individual el equipo de Troglio superó con holgura un duro escollo. Newell´s es uno de los mejores equipos del país y aunque está en declive (lleva 12 partidos sin ganar), siempre es de temer. El Lobo lo maniató, le cortó los circuitos de juego (a veces con complicidad del árbitro por la gran cantidad de faltas) y con una asfixiante presión en el medio le ganó largamente el duelo táctico y evidenció todas sus carencias en el retroceso para despacharlo con un 3 a 0 lapidario que nunca corrió riesgo.
Una gran recuperación del equipo tripero que vuelve a esperanzarse con hacer un buen torneo y a retomar el sendero que el DT pretende y dibujó luego del partido: “Ahora sí fue mi equipo, son un orgullo”.

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