Gimnasia no opuso resistencia en el Monumental y cayó derrotado 1 a 0 en el debut del torneo Final. El equipo de Troglio careció de juego y agresividad arriba. Ponzio, el gol para los locales.
Los primeros minutos del partido reflejaron un River intentando ser prolijo en la tenencia de la pelota, y a Gimnasia apelando a la presión en la mitad de la cancha con la clara intención de ensuciar la salida del conjunto millonario, que en defensa siempre dejó muchos espacios.
En este andar el primer aviso importante estuvo a favor del equipo local, más precisamente en los pies de Lanzini, aunque la imprecisión del habilidoso volante no trajo consecuencias graves en el arco de Monetti, sobre los 8 minutos de juego y en claro dominio de la Banda.
De todas maneras esa superioridad de los de Ramón Díaz, más en la tenencia de la pelota, no inquietó de sobremanera a los de Pedro Troglio que, ordenados en el fondo y esperando en el medio, apelaron a salir de contra con la potencia de Correa y la velocidad de Pereyra.
Y sobre los 24 minutos el Lobo casi se pone arriba en el marcador mediante la pelota parada: García ejecutó un tiro de esquina desde la izquierda, Blengio la bajó dentro del área chica y por poco Correa no pudo peinarla, lo que hubiese sido gol del colombiano.
Desde entonces y hasta los últimos cinco minutos de la etapa inicial, el encuentro se tornó impreciso y monótono. Gimnasia continuó sin poder agarrar la pelota ni ser agresivo arriba, mientras que el Millonario estuvo intrascendente, porque merodeaba pero no concretaba.
Lo único trascendente hasta el epílogo del primer tiempo fue que pasada la media hora Pablo Lunati obvió un claro penal de Mussis a Maidana, en una segunda jugada de un córner, cuando el Gordo intentó rechazar, el defensor llegó antes y la patada del volante tripero bajó a su rival claramente.
Pero en estos últimos minutos todo cambió. Porque primero Lanzini, de lo más claro para el local, la tuvo otra vez, pero Blengio le atragantó el gol, que de todas maneras no tardó en llegar dado que sobre los 44 minutos Oreja intentó salir jugando en el mediocampo pero el lateral, la perdió ante la marca Cavenaghi quien cedió rápido a Ponzio y el volante sacó un sutil derechazo de afuera del área que dejó estéril el esfuerzo de Monetti y en desventaja en el marcador al Lobo, que como se dijo nunca se pudo acomodar en materia ofensiva durante este etapa.
Segundo tiempo. El comienzo del periodo complementario no distó demasiado del final del primer tiempo, dado que River continuó siendo el equipo que tubo la pelota y más peligro generó, en tanto que Gimnasia, cuando la recuperaba, la perdía muy rápido quedando los puntas aislados.
A los 10 minutos un vendaval en ataque del Lobo pareció despertar al conjunto de Troglio, quienes tuvieron un par de aproximaciones que inquietaron a la última línea de los locales.
Pero a los 13’ casi que se termina el partido, cuando un desacierto entre Blengio y Miloc al momento de recuperar un balón dejó a Cavenaghi en posición de gol, y el delantero sacó un furibundo derechazo que terminó reventando el palo derecho de Monetti, que respiró aliviado.
Esta incidencia provocó que Gimnasia siguiera estando en juego y que, con un poco más de agresividad arriba, pudiera haber comprometido el triunfo del Millonario que con el correr de los minutos fue perdiendo intensidad ofensiva y comenzó a preocuparse por cuidar bien lo que hasta entonces había conseguido, con esfuerzo y sin poder mostrar su mejor versión.
En el último cuarto de hora Troglio intentó juntar más gente arriba (ingresaron Borghello y Rasic), pero la agresividad y el juego de Gimnasia no variaron y continuó siendo bastante tibio e ineficaz, situación que terminó favoreciendo el juego defensivo del Millonario.
En definitiva River se quedó con una victoria merecida, ya que con poco fue mucho más que Gimnasia. Si bien es cierto que no pudo cerrar el partido antes, el local contó con las situaciones más claras durante los 90 minutos, siempre tuvo posesión de la pelota y no encontró resistencia en el rival. Y aquí lo preocupante, porque el Lobo se mostró muy tibio, careció de juego asociado en toda la noche y, sobre todo, nunca tuvo agresividad ofensiva.
Debut en falso entonces para el Lobo, que además del resultado se trae a nuestra ciudad una pobre imagen colectiva e individual y de los peores partidos jugados en los últimos tiempos.



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