Gimnasia empató ante Tigre luego de sufrir la expulsión de Barsottini en el cierre del primer tiempo, y terminar con Licht como delantero por haber sufrido una lesión. Un punto meritorio. Pudo haberlo ganado como perdido.
Arrancó muy bien el partido, Gimnasia. Con la novedad de Nacho Fernández como media punta y apostando a ganar el mediocampo en el intercambio de golpes con Tigre, el equipo de Pedro Troglio se hizo dueño de la pelota y apostó a un juego rápido, práctico y vertical.
En este ínterin, al minuto tuvo su primera situación clara: Rodríguez, de tiro libre, mandó la pelota al punto de penal, la peinó Barsottini para Borghello, que con poco ángulo, metió un potente cabezazo que García, con la mano cambiada, logró mandarla con lo justo al córner.
Luego de aquel primer aviso, y alguna aproximación del local pero sin riesgo, sobre los 10’ Mussis metió un preciso pese entre líneas para Borghello que el delantero llegó a rematar, aunque apresurado ante la salida de García, que atoró al Memo y mandó la pelota al córner.
De ese tiro de esquina, llegó la apertura en el marcador: Fideleff sujetó dentro del área a Coronel y Giannini sancionó penal. Incidencia que dos minutos después, Lucas Licht, con la sutileza que caracteriza al capitán tripero en la ejecución, convirtió en gol para el Lobo.
Con el 1 a 0 a favor Gimnasia intentó seguir manteniendo el ritmo del partido, aunque sin la misma intensidad de los primeros minutos. Y en este andar, cuando el Lobo estaba cómodo en la cancha, en un avance del Matador, Giannini cobró una dudosa infracción de Coronel a Bordacahar en la puerta del área y Pérez García, con un excelente tiro libre, puso las cosas 1 a 1.
A partir de entonces, el partido decayó respecto a los primeros minutos y, aunque Gimnasia mantuvo más la pelota que Tigre, no mostró la misma intensidad que en el inicio. Así todo, a los 27 Licht metió un muy buen pase vertical al área y Nacho Fernández, rápido, cabeceó por encima de la salida del arquero del Matador, aunque sin suerte porque la pelota se fue apenas por sobre el travesaño. Una situación muy clara cuando en el origen, no lo parecía.
Sobre la media hora de juego Tigre tuvo su situación más clara, después del gol de Pérez García, claro. Y fue con un cabezazo de Castaño que reventó el palo izquierdo de Monetti, que solo atinó a mirar y Pucho Barsottini, que estaba sobre la línea, nunca llegó a despejar.
Dentro de este contexto, imposible no mencionar el trabajo de Giannini. A los 38 minutos de juego ya había amonestado 10 jugadores (cinco por bando), lo que llevó a imaginar que iba a ser muy difícil que cualquiera de los dos equipos terminase el partido con todos sus jugadores. Y para el caso, el primero en pagar fue Gimnasia con la expulsión de Barsottini.
El complemento arrancó eléctrico, para los dos. Primero se lo perdió Borghello, dentro del área, tras una habilitación de Fernández, y luego, a los 6 minutos, se lució Monetti bajo los tres palos por partida triple: le sacó un potente remate a Castaño, en la continuidad atoró a Leone con los pies, y por último mandó la pelota al córner tras un tiro libre de Gastón Díaz.
Aprovechando el hombre de más en cancha, fue Tigre el que mejor y más enteró se mostró en los primeros minutos del segundo tiempo. Gimnasia quedó partido en el medio (Troglio tuvo que rearmar el equipo con la expulsión de Barsottini, sacó a Rodríguez e hizo ingresar a Benítez para completar la línea de cuatro en el fondo) y la propuesta ya no fue la misma.
Sin Fernández en cancha (Gastón Díaz), el Lobo fue perdiendo protagonismo en el partido y Tigre, aun teniendo pelota pero sin profundidad, se posicionó en campo contrario, lo que dejó a Gimnasia al límite: jugado en el fondo y sin peso arriba para aprovechar una contra.
Dentro de este dominio local, a los 28’ una guapeada de Mussis casi le da el gol al Lobo: desde 30 metros el Gordo sacó un fortísimo remate que García, con suspiro, logró mandar la pelota al córner, en lo que fue la chance más clara para el tripero hasta ese entonces.
Pero así como la tuvo Gimnasia con ese remate de Mussis, también Tigre contó con otra situación clara para ponerse arriba en el marcador, y fue con un remate de Pérez García, tras un error de Licht sobre la izquierda, pero Monetti -la figura del partido- se lo impidió.
Pero ojo, porque aun con el trajín de jugar todo el segundo tiempo con un hombre menos y los últimos minutos con Licht lesionado y sin poder hacer cambios, el Lobo contó con sus chances. Por ejemplo, con un remate de media distancia de Caco García que se fue cerca o en el último minuto con otro derechazo rasante de Mussis, que por nada no llegó a ser gol.
De esta manera se fue el partido, que estuvo cargado de emociones, situaciones para los dos equipos, polémicas y un arbitraje, al menos, discutido de Mauro Giannini. Gimnasia lo tuvo para perder y también para ganar sobre el final. Fue empate nomás. Una igualdad que suma y que dejó como más rescatable el esfuerzo y sacrificio de todo el equipo en los 90 minutos.

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