El Lobo se lo comió

El Lobo se lo comió
Gimnasia, con goles de Barsottini, Mussis y Licht, le dio vuelta el partido al Matador, que había abierto el marcador gracias a Araujo. Los de Victoria, que se perdieron en su desesperación, quedaron cerca de la zona de descenso.

Gimnasia estaba decidido a salir del camino de la irregularidad en su casa y Tigre lo visitaba para tratar de alejarse de la zona de descenso. Pero, aprovechando la desesperación de su rival, el Lobo impuso su juego y, con goles de Osvaldo Barsottini, Franco Mussis y Lucas Licht, le dio vuelta el partido a los de Victoria, que habían abierto el marcador gracias a Sergio Araujo. El Matador no pudo ampliar la brecha que lo mantenía a una distancia prudente del fondo y deberá replantearse varias cuestiones. El conjunto platense, por su parte, quedó a seis puntos del líder Colón.

En un inicio, el encuentro fue propiedad de la intrascendencia. Ambos equipos pasaban mitad de cancha, pero no generaban peligro de cara al arco rival. Todo hasta que apareció Gastón Díaz: el carrilero desbordó por el lado de Licht, que siempre quedaba en deuda defensivamente cuando iba al ataque, y asistió con un gran centro a Araujo, que le comió la espalda a todos los defensores y rompió la resistencia de Monetti. Pero poco tardó Barsottini en igualar el resultado: el central fue a cabecear al área rival y, sin mucha oposición de los jugadores de Alegre, igualó los tantos y anestesió a su rival. Claro, 10 minutos después, Mussis le sacó jugo a las debilidades de los de Victoria y concretó la remontada.

La segunda mitad inició bien para Tigre. Las nítidas situaciones en los pies de Araujo y Nahuelpán, ambas bien controladas por el arquero del Lobo, fueron una clara muestra que su DT bajó línea en el entretiempo y que sus dirigidos se despertaron. Pero la inteligencia la demostró Troglio al jugar de contra. Sí, con el visitante apostando al ataque, Licht sacó provecho de su velocidad y marcó el 3 a 1 cruzándole la pelota a Javier García. Y en ese instante cobró vida la impotencia de Gelabert, que se fue expulsado por un patadón. De ahí en adelante, todo se quedó bajo el control del Lobo, más allá de alguna insinuación de Bordacahar. El Lobo se comió al Tigre.

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