Fue cerca de las 14 de ayer, cuando la Municipalidad y la Policía garantizaron la seguridad en el transporte. Desde el sábado los colectivos no entraban. Multaron por 180.000 pesos a la firma.
En horas del mediodía y momentos antes de que se restablezca el servicio, Diario UNO realizó una recorrida por el barrio para captar la opinión de los vecinos, comerciantes y usuarios de las líneas de transporte que tuvieron que modificar su rutina ante el reclamo de los colectiveros. Si bien muchos apoyaron el reclamo de los choferes del transporte, el malestar también se hizo presente. En horas del mediodía se podían contemplar las garitas de colectivos repletas de gente que esperaba trasladarse hacia las escuelas o retornar del trabajo a sus hogares, en su mayoría usuarios de la Línea 5. Por otro lado, muchos se dirigían en grupo hacia la avenida J.J. Paso para movilizarse en las unidades de las líneas 4 y 8. Mónica es usuaria, vecina y madre de una joven de 15 años que todos los días debe tomar el colectivo de la Línea 8 para pode acudir a la escuela. Hoy esta situación la pone entre la espada y la pared. “Es un caos –dijo– porque tengo que ver cómo va y viene la nena a la escuela, que va a la secundaria. Se tomaba el 8, ahora hay que caminar hasta J.J. Paso y ver que no te roben en el camino”. “Tenemos bronca, pero ¿qué vamos a hacer? Los colectiveros también tienen que tener un poco de seguridad”, recalcó Mónica. Un par de docentes se dirigía a paso acelerado hacia la avenida J.J. Paso para poder ingresar a sus lugares de trabajo y manifestaron su disgusto por la medida adoptada por los choferes.“Hasta ahora nunca había pasado esto, a la noche acortan el recorrido, pero que te dejen en J. J. Paso es todo un tema”, señaló una de las maestras. “Se ve a la gente a la mañana, que está renegando para ir a trabajar y tomarse el colectivo. Además uno ve que andan los más chicos, son unos zarpados, que en moto o en carros, andan armados como siempre”, aseguró un comerciante y vecino que vive hace cuarenta años en el barrio. Al momento de responder si alguna vez había observado una situación como la que se viven hoy, señaló que hoy está más feo que nunca. “Éste era un barrio muy piola, y en seis años se arruinó todo. Hoy está todo mal”, sentenció. Otra comerciante se mostró a favor de la medida impulsada por los colectiveros. Al momento de brindar una panorama sobre la realidad que se vive en Centenario, recalcó que no hay horario para los hechos delictivos.
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