No hay palabras para su calificación. El modesto establecimiento -ubicado en el Barrio Villa Esperanza- asiste a una cuarentena de niños fue despojado y maltratatado por parte de los inadaptados de siempre. No es la primera vez.
Efectivamente, la memoria marca la desafortunada cuarta oportunidad que padecen un asalto, llegando esta vez a llevarse alimentos, algunos objetos que hacen al funcionamiento del mismo, destrozaron parte del inmueble, practicaron tiro -se presume- con un aire comprimido y luego orinaron y defecaron sobre la ropa destinada a los chicos.
El comedor tiene diez años y es la cuarta vez que es asaltado pero nunca con tanta saña.
Es de caracter independiente son asistidos -dada la reciprocidad, pues los jóvenes le corresponden al efecto- con el centro comunitario "Mamá Margarita" de Nela Agesta.
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