Los seis tiros que impactaron en el frente de su domicilio fueron algo imposible de soportar para Oscar Ferreyra. Inmediatamente renunció a la presidencia del Milrayitas. En diálogo con Info Región ratificó la partida de toda la Comisión Directiva. “Esperemos que nuestra salida descomprima a quienes se inquietan con nuestra presencia y con el crecimiento de Los Andes”, señaló.
En el momento del ataque la vivienda se encontraba vacía, ni su mujer ni sus tres hijos menores estaban allí. Info Región dialogó con Ferreyra, quien se mostró muy dolido, pero firme.
-¿Cómo se encuentra después del ataque?
-Un poco consternado. Esperando que se resuelva rápido y ver si ubican el vehículo que estaba identificado. (N. de R.: un Fiat Palio color bordó).
-¿Y su familia cómo está?
-Por suerte bien. Asimilando el mal momento y tratando de que pase pronto. Ojalá que el tiempo nos haga pasar el susto.
-¿Imaginaba que podía llegar a pasar esto cuando asumió la presidencia de Los Andes?
-Si sabía que podía llegar a estos niveles de violencia, no hubiera pisado el club. Nunca hubiera puesto en riesgo a mi familia.
-¿Ya había recibido amenazas?
-Nada como para darle entidad. Nos había pasado de lo que le puede sucederle a cualquier dirigente del ascenso.
-¿La renuncia de toda la Comisión Directiva es indeclinable?
-Sí. Igualmente vamos a seguir ordenando el club. Me voy a sentar a revisar bien el estatuto para ver cómo hacemos todo prolijo para continuar. El mensaje es muy claro y uno tiene que saber los límites.
-¿Cuál fue el mensaje que le enviaron?
-Que me tengo que ir del club.
-¿Quién cree que está detrás de esto?
-No lo tenemos determinado. Nos imaginamos, pero no hay nada claro.
-¿Puede ser que sea por parte de la barrabrava?
-No lo sabemos y por eso mismo la justicia está investigando el tema. Estoy ansioso porque todo esto se resuelva.
El último partido que jugó Los Andes en su estadio fue el 5 de noviembre del año pasado en la victoria contra Colegiales por 1-0. De ahí en adelante debió haber jugado cuatro encuentros en el Eduardo Gallardón, sin embargo, horas previas al duelo con Atlanta, se hallaron armas de fuego y facas escondidas en el cantero de una casa a metros del estadio. Jugó dos veces en la cancha de Deportivo Merlo, una vez en la de Deportivo Morón y la otra en Quilmes.
La suspensión fue levantada para el duelo del próximo fin de semana (vs. Acassuso), pero solamente con 2500 socios locales. Ahora todo está en duda. En apoyo a lo que le sucedió al presidente, hoy habrá una marcha en la sede a las 19.
-¿La imposibilidad de jugar en el Eduardo Gallardón pudo haber tenido algo que ver con los disparos?
-Son muchas cosas. Uno empieza a tocar temas escabrosos y evidentemente no había que escarbar más. Así me lo hicieron saber.
-¿Cómo prevé el futuro de Los Andes?
-Hay que sentarse tranquilo, pero hoy no lo tengo entre mis prioridades. No me he puesto a pensar en eso. Pero le quiero decir a la gente que el club no va a quedar a la deriva, haremos una transición ordenada hasta que se resuelva el tema de fondo.
-¿Cree que los barrabravas tienen un poder cada vez mayor?
-No lo sé. Por lo pronto, a mí me pudieron correr.
-¿Ganaron la batalla?
-A mi sí. Me han doblegado el brazo con el golpe más bajo que se puede: intimidando a mi familia.
-¿El bajo rendimiento del equipo (está a 11 puntos de Nueva Chicago, el líder) pudo haber influido en lo sucedido?
-Absolutamente nada que ver. Eso ya está descartado. Esto es una cuestión de organismos de seguridad, internas de barras, derecho de admisión y otras cosas más.
-¿Es una revancha por los derechos de admisión aplicados?
-Seguramente. En el cóctel que te dije más algunas cuestiones políticas, que exceden el ámbito del club, tenés este resultado.
-Eso lastima al club.
-La gente de Los Andes se va movilizar y yo no me voy a borrar, acompañaré siempre. El límite es la agresión salvaje a tu casa y el pretenderte intimidar. Parece un hecho relativo, pero seis tiros en tu casa no lo es. Tengo una mezcla entre indignación y bronca.
-¿Estará en la marcha?
-No lo sé, no me he puesto a pensar en ello. Tranquilidad me da saber que el club está ordenado. Esperemos que nuestra salida descomprima a quienes se inquietan con nuestra presencia y con el crecimiento de Los Andes.
-¿Toma la movilización como un gesto de apoyo hacia usted?
-No lo evalúo, porque sería injusto con mi familia. Estoy obligado a salir de esto para la tranquilidad de mi hogar. Esto no va a modificar nada. Igualmente me alegran los cientos de mensajes en mi muro de Facebook, en mi teléfono y toda gente agradeciéndome. Esta es una Comisión sana. Esperemos que la gente que se tiene que hacer cargo de este tipo de cosas lo haga.
-¿Siente que le sucedió algo parecido a lo que le pasó a Javier Cantero, presidente de Independiente?
-Lo que quiero y anhelo es que la divisional en la que juega mi club tome alguna medida para que el espectáculo no continúe. Hay que parar el futbol. No es por mí, sino que hay una institución en problemas serios y no me parece que sea un tema para dejarlo pasar.

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