Las lluvias fueron beneficiosas para el nivel en que se encuentra la cosecha gruesa

Las lluvias fueron beneficiosas para el nivel en que se encuentra la cosecha gruesa
Las abundantes precipitaciones que cayeron sobre el suelo bonaerense durante todo el mes de agosto, inauguran una nueva etapa en la que “las lluvias intensas serán aún más agudas”, según lo adelantó el investigador superior del Conicet y copresidente del panel de Cambio Climático de Naciones Unidas, Vicente Barros.
El ingeniero agrónomo Juan José Cavo afirmó que “para la zona de Junín estas lluvias fueron bienvenidas, porque se acumula humedad en una época muy importante, ya que estamos próximos al inicio de la siembra de cosecha gruesa. Para el partido de Junín y aledaños, las condiciones son sumamente favorables, hasta el momento. Advierto esto porque siempre el balance se hace al final de cada ciclo agrícola y muchos años las condiciones eran muy favorables en esta época del año y luego, por alguna circunstancia, el clima no acompañó y tuvimos rendimientos bastantes malos. El caso de la última campaña es uno de ellos, donde rindió muy poco y la soja de segunda tuvo, prácticamente, uno de los menores rendimientos en los últimos años. Ahora, en este momento, puedo decir que la lluvia fue muy beneficiosa en Junín y partidos vecinos, no así en otras zonas del centro, sur y oeste de la Provincia de Buenos Aires, donde cayó demasiada agua”.

“Fueron casi 130 milímetros los caídos durante agosto, pero no nos olvidemos que en junio y julio no cayó una sola gota. Esto contribuyó a recargar el perfil del suelo. Septiembre, aparentemente, va a ser muy favorable de acuerdo a las perspectivas, porque vamos a entrar en el fenómeno del Niño, que traería lluvias beneficiosas para esta zona”, manifestó el ingeniero.

Más precipitaciones

Vicente Barros advirtió que de ahora en más habrá “mayores lluvias” en la provincia. Y según explicó que lo que preocupa no es el evento en sí, sino su reiteración. “El mayor cambio que nosotros observamos en la Argentina fue que aumentaron la cantidad de días de precipitaciones mayores a 100 milímetros. A partir de la década del 70 se multiplicaron por siete en su frecuencia. La sociedad en su conjunto necesita adaptarse a las nuevas condiciones”, aseguró.

Además afirmó que “la comunidad internacional está discutiendo mucho este problema y no termina de tomar las decisiones de fondo, porque para atacar el cambio climático habría que cambiar todo el sistema de uso de energía. Paulatinamente habría que usar cada vez menos los hidrocarburos y pasar a fuentes de energía renovables, no es sencillo y es un proceso de 50 años”.

Según el investigador del Conicet, los modelos climáticos –ecuaciones utilizadas en meteorología para realizar los pronósticos del tiempo, analizar los movimientos y la circulación de la atmósfera ayudan a comprender, por ejemplo, los efectos del cambio climático o el calentamiento global– “prevén mayores precipitaciones en la región” y se estima que las precipitaciones intensas “serán aún más agudas”.

A eso se suma la impermeabilización de los suelos a causa de tanta lluvia, que no llega a drenar ni a evaporarse naturalmente, por lo que Barros aventuró que en la primavera es posible que haya nuevas inundaciones, dado que las lluvias son mayores en esa época.

Según expuso ante funcionarios bonaerenses e intendentes “en la actualidad es posible evitar que miles de personas sean afectadas por el desborde de ríos y arroyos mediante obras preventivas”.

Un ejemplo de planificación urbana inadecuada es la ubicación de Azul. Según el secretario de Espacio Público, Eduardo Aparicio, en 1832, la localidad fue fundada sobre la vera del río homónimo, pero del lado equivocado. “Del otro lado del río, donde vivían los indios, no se inunda”, afirmó el funcionario.

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