Las precipitaciones hicieron crecer cauces que llevaban secos muchos años y tomaron por sorpresa a los pobladores del Norte de la provincia.
Ya el día anterior Cristina López, intendenta de Albardón, había encabezado la asistencia a las 400 familias de los asentamientos Tucumán, Villa Evita y Colombo, que también tenían sus accesos anegados. "Como bajó mucha creciente, el tránsito y el acceso a estos lugares se hizo prácticamente imposible. Había unas 150 familias más complicadas, pero solamente evacuamos a un grupo familiar, porque las casas no estaban afectadas por la lluvia sino por la creciente", contó.
En Caucete, la calle Corrientes, que es la columna vertebral de un populoso barrio a pocas cuadras del municipio, se convirtió en una trampa sin salida. Al encontrarse en una zona más baja, la lluvia embarró todo y dejó a los vecinos casi sin poder entrar y salir de sus casas. Y aunque no llovía desde hacía varias horas, ayer las calles permanecían anegadas, dificultando la asistencia que pudiera brindarle el municipio de Caucete. En el camino a Jáchal, unos kilómetros después de Talacasto, las máquinas de Vialidad tuvieron que trabajar durante casi todo el día para retirar la gran cantidad de ripio y arena que arrastró la creciente y que ponía en peligro a los vehículos que transitaban hacia el Norte de la provincia.
Aunque el pronóstico sigue anunciando lluvias, por lo menos para dos días más (domingo y lunes), el buen tiempo de ayer animó a los intendentes que más pobladores tuvieron que asistir. Como el caso de Cristian Andino, intendente de San Martín, quien evaluó que "de no seguir lloviendo, la situación ya está bajo control. La calle más comprometida es la 20 de Junio, pero estamos trabajando para solucionar los problemas".


Comentá la nota