INGENIERO JACOBACCI (AJ)- Las lluvias que se registraban hasta anoche generaban un gran alivio para los habitantes de la Región Sur rionegrina, zona que viene padeciendo una intensa sequía desde hace tres años.
En Jacobacci el registro superó los 20 milímetros de agua caída y en Maquinchao 26, según informaron fuentes del Servicio Meteorológico de esta última localidad. En Los Menucos la lluvia fue constante y hasta anoche los pluviómetros marcaban 30 milímetros.
Si bien estas marcas parecen insignificantes, tienen una importancia muy relevante para la Región Sur, ya que las últimas lluvias se habían registrado entre el 14 y el 17 de noviembre del año pasado, con unos 35 milímetros de promedio de agua caída. Desde allí en adelante el viento fue una constante y, durante la segunda quincena de enero se le sumaron temperaturas que llegaron a los 35 grados. A medida que pasaban los días la situación iba empeorando. Varias localidades comenzaban a tener problemas con el abastecimiento de agua potable debido a una significativa merma en las napas que se viene registrando desde el 2006.
Para el campo, las recientes lluvias fueron calificadas como "agua bendita". Es que en algunos lugares las aguadas comenzaban a secarse y el pasto se hacía cada vez más escaso. Desde hace algún tiempo muchos campesinos de la zonas más secas debían llevar agua en camiones cisternas o en tambores para darles de beber a los animales.
"Si bien se necesita más agua que la caída hasta el momento, por poco que sea siempre es bienvenida. Venimos de una sequía de varios años que nos dejó con muy pocos animales y la zona no puede recuperarse. Lo que llovió y nevó durante el año pasado fue muy poco. Encima el viento comenzó a soplar en la Primavera y, salvo unos pocos días, no paró hasta antes de ayer. La situación se estaba poniendo cada vez más fea. En algunas partes los animales ya no tenían suficiente agua para tomar y el pasto se había secado demasiado. Era prácticamente incomible. Por suerte la floración del neneo se atrasó y eso permitió que los animales tuvieron una alternativa para comer", sostuvo a este medio un campesino de la zona de Maquinchao.
El hombre agregó que el agua caída va a servir para que se incremente el caudal de las aguadas y los arroyos y para que, con un poco de calor, pueda rebrotar le pasto. "Así los animales van a poder alimentarse mejor y entrar con una buena condición corporal al invierno", agregó.
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