Desde anteayer en horas de la noche, la temperatura descendió repentinamente en todo el Valle Central, ocasionando lluvias dispersas y trayendo alivio a sus habitantes.
Tal fue el caso de asentamientos del sector norte, ubicado en un sector del barrio La Esperanza al margen de avenida Choya, en donde familias aseguran que una vez más padecen las pérdidas de mercadería, frío y hasta barro en gran cantidad “dentro del rancho”, explica Alejandra Barrera, quien habita con su pareja y sus hijos menores en una improvisada casilla de nylon y maderas.
Mientras tanto, en el sector sur de la ciudad la realidad se encuentra en la misma situación. Pero la caída de granizo que en el sector se registró durante la madrugada de ayer provocó, además del desvelo de los habitantes, inundaciones y el riesgo de alguna descarga eléctrica, ya que en muchas de las construcciones las conexiones precarias son un factor común. Cables que cuelgan y yapaduras cubiertas con plásticos y lámparas a la intemperie.
De acuerdo con lo indicado por Defensa Civil, no se registraron daños severos, aunque se aseguró que los problemas son los mismos que se conocen en cada época de lluvia torrencial, cuando los más afectados son quienes habitan en asentamientos bajo casillas de madera y nylon. “Los daños registrados en las viviendas son por filtraciones de agua que condujeron a inundaciones en el interior de las viviendas, pero no hubo daños mayores”.
Calle destrozada
Asimismo, como parte del saldo que dejó la lluvia y tal como sucede cada vez que se registra el fenómeno climático, las calles son las que también se dañan. Sibien suele suceder con los accesos de tierra, esta vez un caso que genera alto riesgo y malestar es en varios puntos del casco céntrico con algunos de considerables dimensiones, los que dificultan el paso normal de los vehículos.
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